jueves, 2 de diciembre de 2010

YO SI CREO EN EL OBÓN / I DO BELIEVE IN OBON


El hombre tiene la tendencia innata de atribuir significados a todo lo que ve (y lo que no ve). Es como un vacío que intenta llenar ante la carencia de respuestas o simplemente, es la simbología, la misma que rige el universo por sí misma, la que se encarga de dar esos significados y que los hombres se encargan de descubrirla.
El simbolismo abarca todo, como en el caso de los colores, por ejemplo, la concepción generalizada del color blanco como la luz, lo bondadoso; mientras que el color negro, representa la oscuridad, lo perverso. Incluso, había leído que el origen del clásico ajuar de los bebés, el rosa para las niñas y el celeste para los niños proviene de la creencia (no recuerdo si era islámica) que el rojo (en este caso el rosado) representa lo perverso, el infierno; mientras que el azul (el celeste) representa la bondad, el cielo.

Pero no solamente atribuimos propiedades o cualidades, sean buenas o malas, a los colores, sino también a los números, que siendo tan antiguos como el hombre mismo, encierran un simbolismo particular que puede ser diferente en muchas culturas (por ejemplo, en Perú el número 13 ó 7 es considerado como de mala suerte; mientras que en Japón, es el 4 y el 9).
Pero aquí no acaba la lista. No solamente son los colores o los números los que encierran significados aparentemente ocultos y místicos, sino también, los sueños.

Estas interpretaciones variadas se han convertido en ciencia (aunque es un poco controversial, puesto que son más que nada interpretaciones subjetivas que intentan tener un sustento científico, sino, ¿por qué le añaden el sufijo “logía” que significa “ciencia” a todas estas interpretaciones, y así tenemos a la colorología (interpretación de los colores), la onirología (de los sueños) y la numerología (la de los números).
Y son estas interpretaciones, las que combinadas entre sí, es decir, el simbolismo de los números, los colores y los sueños; los que pueden estar alertándonos de algo o que probablemente podría pasar en el futuro.

En mi caso personal, la creencia de este mundo “irreal”, que se basa en simbolismos, tuvo lugar en el pasado Obon; que, según la tradición japonesa, es cuando los familiares fallecidos regresan a la tierra para visitar a sus familiares, quienes tienen un altar budista en casa y en donde se venera el recuerdo de aquellos familiares que ya no están con nosotros.
Como aún es un tema que no está del todo resuelto, pero que espero muy pronto resolverlo; no comentaré muchos detalles, pero sí los que tienen que ver con las creencias japonesas y sobretodo, okinawenses.

Todo comenzó hace muchos años atrás cuando soñaba que se me caían todos los dientes, pero no le daba importancia, pensando que era simplemente un sueño. Pasó un tiempo y nuevamente, hace casi 4 meses atrás, nuevamente tuve el mismo sueño, en donde se me caían los dientes, pero ahora, yo misma los escupía. Conversando con mi mamá, ella se acordó de lo que mi oba, como llamamos a nuestra abuela en japonés, le había contado hace muchos años atrás, y decía que ese sueño significaba muerte. Casi toda mi familia, por línea materna, conoce todos los secretos del chamanismo okinawense, y me acuerdo que cuando era muy pequeña, ellos eran los que se encargaban de los rituales religiosos de la casa (basados en creencias budistas y okinawenses). 

El significado de muerte cuando se sueña con dientes que se caen, también coinciden con algunas interpretaciones occidentales. Este significado de “muerte”, no solamente se refleja en el simbolismo oculto tras los dientes, sino también en el número 4, según la costumbre japonesa.

El número 4, en japonés “shi” し, al pronunciarlo se parece a la palabra “muerte” (shinu 死) y es así que actualmente, muchos prefieren decir “yon” en lugar de “shi” o también evitan, por ejemplo, tomar un cuarto de hotel que esté en el cuarto piso o que tenga el número 4. La simbología del 4 para occidente es muy diferente, porque la comparan con la estabilidad y el orden.
Y es así que, si se va a comprar una casa, es preferible que evitemos comprar una, que si sumamos todos los números, formen el número 4. Por ejemplo, si la numeración de la casa es 346, y sumamos cada uno, es decir, 3+4+6, resulte 4; es preferible evitar dicha casa; porque, según las creencias japonesas e incluso el Feng Shui, los asuntos dentro de esa casa, no prosperarían como debería.

Como en mi casa tengo dos butsudan (uno de mi abuela y otra de mi papá), la creencia en el más allá, enfocada desde el punto de vista japonés-okinawense, es muy arraigada.
Claro que muchos dicen que no es recomendable tener dos altares en una misma casa, a menos que tenga dos puertas de salida, para que cada butsudan tenga su propia puerta; en mi casa decidieron tenerlo así porque no teníamos otros familiares cercanos a quien entregarlo y porque no queremos dejar el ihai (la tablita en donde está escrito el nombre del o los fallecidos y que se coloca dentro del butsudan) en el cementerio japonés de Cañete, en donde están los ihai de todos aquellos fallecidos que no tienen familiares vivos que puedan atender el butsudan.

Frente a estos sueños perturbadores y recurrentes, especialmente en el Obon pasado, decidimos contratar los servicios de dos yuta (que según la perspectiva y las formas de “trabajo” de cada uno, coincidían en muchos aspectos).
Estos yuta, que ya en un artículo anterior se había tratado, son aquellas personas que tienen dones especiales para comunicarse con los familiares fallecidos, y se espera que en todos los casos, puedan predecir el futuro. Ellos son parte del folklore religioso de Okinawa, puesto que Japón no “cree”, según las creencias sintoístas y budistas, en la comunicación con los muertos. 

En el caso del Perú, se les podría comparar con los chamanes o brujos (aunque estos términos no serían muy apropiados, porque el “chamanismo” okinawense no es tan “espectacular” como su contraparte peruano, en el sentido de que no te harán una limpieza o un florecimiento (rituales practicados por el brujo a la persona que cree estar maldecida por la mala suerte y que se basa en baños con flores, oraciones e incluso, que te escupan pisco por todo el cuerpo, al mejor estilo de los lanzallamas; es decir, un poco de espectáculo místico).


Con respecto a los dos yuta que contratamos, cada uno tenía su forma particular de trabajar. La forma de trabajar del yuta A (para no decir nombres), comenzaba con la lectura de cartas de Tarot, que sin preguntar nada comenzaba a decir lo que "veía" a través de las cartas.
Realmente me sorprendió con la casi exactitud de sus interpretaciones, que al principio se referían a lo que estaba pasando en la familia, la descripción de cada uno de nosotros (debilidades y fortalezas, etc.) y luego ya iba por consultas más concretas.


El otro yuta, el yuta B, comenzó  con la lectura de mi escritura. Me hizo escribir mi nombre completo en tinta roja y con esto, me dijo que estaba recorriendo mi casa, y podía ver en ella. Me aseguró que podía hacerlo sin necesidad de estar en ella físicamente. Me comentó que podía ver que había un ente (alma o espìritu) que estaba en un lugar de mi casa.
Luego, me hizo una limpieza general, es decir, me pasó por todo el cuerpo una mota de algodón empapado (creo que era con agua de azahar) para "limpiarme" de todo susto (aquí si se parece mucho a los chamanes peruanos).
Luego quemó el algodón y me hizo "ver" al ente, que era un hombre que estaba sentado (realmente lo único que pude ver era un pedazo de algodón quemado).

El yuta A, nos dijo que mi papá estaba vivo (pero realmente está muerto hace 25 años y además tenemos butsudan, para "confirmarlo"). Mientras que el yuta B nos dijo que había un ente; al final, coincideron (al parecer) ambos: alguien del butsudan no estaba en paz.


Con el yuta A, que justo coincidio con las celebraciones del Obon, hizo una serie de rituales y con eso, el espíritu de mi papá estaría en paz; mientras que con el yuta B, no hicimos nada, más bien, ya hemos decididos a hacer un cambio drástico (aquí si prefiero no decir cual) pero que será bueno para nosotros.


Man has the innate tendency of giving meaning to everything he sees (and what he does not see). It is like an emptiness, he tries to fill before the lack of answers or, it is just the symbologist ruling the world by itself, what is in charge of giving those meanings and men have the duty of finding them.
The symbolism comprises everything, as in colors, for example, the widespread idea about the white as light, the kindness; while the black represents the darkness, the evil. Even, I have read about the origin of the classic baby layette, the pink one for girls and the sky blue for boys, which derives from the believe (I do not remember if it was Islamic) that red color (in this case, pink) represents the evil, the hell; while the blue (the sky blue) represents the kindness, the heaven.

But not only we give properties or qualities, whether bad or good, to colors; but also to the numbers; which being so old as the man himself, hide a particular symbolism that can be different in many cultures (for example, in Peru, numbers 13 or 7 are considered as being of bad luck; while in Japan, they are for numbers 4 and 9).
But, the list is not finished here. Not only colors or numbers have apparently hidden and mystic meanings, but also, dreams do.

These different interpretations have turned into science (although it is a little controversial, since they are more than anything subjective interpretations trying to have a scientific basis. But, why is the suffix “logy” added, meaning “science”, to all these interpretations? Thus, we have the colorology (interpretation of colors), oneirology (of dreams) and numerology (that of numbers).
And these interpretations, that combined in themselves, that is, the symbolism of numbers, of colors and dreams; what can warn us about something that is happening now, or maybe in the future.

In my personal case, believing in this “unreal” world, based in symbolism, happened in the last obon, that, according to the Japanese tradition, is when the dead relatives came back to earth for visiting to their relatives, who hold a Buddhist altar at home and where the memories of those relatives, who are not with us anymore, are venerated.
Since this matter is not already finished, but I hope to find it out very soon; I will not discuss about it in detail, but I will about those topics relating with the believes from Japan, and chiefly, from Okinawa.
All this matter began many years ago when I dreamt about all my teeth falling down, but I did not take it seriously, thinking about it just like a dream.

Some time passed and after almost 4 months ago, I had again the same dream, where all my teeth felt down but now, I spitted them by myself. When talking with my mom, she remembered about what my oba, as we call to our grandmother in Japanese, had told her many years ago. And she said that that dream means “death”. Almost all my family, on maternal side, knows all the secrets of the Okinawan shamanism, and I remember that when I was very younger, they were responsible for the religious rituals at home (based in Buddhist and Okinawan believes).

The meaning of “death” when dreaming with teeth falling down, also matches with some western interpretations. This meaning of “death”, not only reflects the symbolism hidden after the teeth, but also after the number 4, according to the Japanese customs.
The number 4, in Japanese “shi” し, which in pronouncing it, sounds like the word “death” (shinu 死), and thus, nowadays, many people prefer to say “yon” instead of “shi” or also, they avoid to rent a room at hotel on the 4th floor or identified with number 4. For Occident, the symbologist of number 4 is very different, because it is compared with stability and order.

And it is so, that, if buying a new house, it is better to avoid to buy a new one, once adding all the numbers together; we get number 4. For example, if the house number is 346, and we add each number together, that is, 3+4+6, gives 4; it is better to avoid that house, because according to the Japanese believes and even the Feng Shui, the matters inside that house, will not prosper as they should.

As at home I have two butsudan (one of my grandmother and the other, of my father), believing in the beyond, focused from the Japanese-Okinawan point of view, is very strong.
It is clear that many people say that it is not advisable to have two butsudan at the same home, unless it has two exit doors, so each butsudan has its own exit door; in my house, we decided to keep both, because we did not have any closer relatives to give it and we did not want to give the ihai (the wooden little board where the name of the deceased relative(s) is written and placed inside the butsudan) to the Canete-based Japanese cemetery (province of Lima). Here all the ihai belonging to those deceased who have not alive relatives who can take care of the butsudan.

In front of these disturbing and recurrent dreams, mostly on the last obon, we decided to hire the services of two yuta (who, according to each one’s perspective and ways of “working”, shared many similarities).
These yuta, who were mentioned in a previous post, are those people who have special gifts for talking with their deceased relatives and, it is hope that in all cases, can predict the future.


They belong to the Okinawan religious folklore, since Japan does not believe, according to the Shintoism and Buddhist believes, in communication with dead people. In Peru, the yuta can be compared with his Peruvian counterpart, the shaman or "witch" (although these terms are not very appropriate, because the Okinawan “shamanism” is not so “spectacular” as its Peruvian counterpart, in the sense of not performing a “cleaning” or blossoming (rituals performed by the shaman to the person who believes in being “accursed” by bad luck; and is based in baths with flowers, prayers and even, being spitted with pisco (Peruvian liquor) in all body, at the best style of the “flamethrowers”, that is, a little of mystic show).

As regards the two yuta whom we hired, each one of them had his particular way of working. The way of working of yuta A (for not giving names), began with reading of Tarot cards  and withouth asking anything, he began to say what he "saw" through the cards. At the beginning I was shocked with his almost exact interpretations, which refered, at first, to what was happening with my family, description of each one of us (strengths  and weakness, etc.) and later, he went on with more specific consultations.

The other yuta, the yuta B, began with the reading of my  writing. He made me to write my  full name in red ink and with it, he told me he was walking through my house,  and could see  it through it. He told me for sure he could see it without being in there physically, and also  that he could see an entity (soul or spirit) in a place of my house.
Later, he performed a general "cleaning" on me, that is, he passed a cotton ball in all my body, which was sunk (I guess, with orange flower water) for "cleaning" me from any "scare" (at this point, it resembles too much to the Peruvian shamans).
After that, he burned that cotton ball and made me to "see" the entity, which was a man sitting down (actually, I only could see a burned cotton ball).

The yuta A told us my father was alive (but in fact, he is dead since 25 years ago, and also we have a butsudan to "confirm" that fact). While the yuta B told us that there was an entity.  After all, they both agreed (at it seems) in one thing: someone from the butsudan was not resting in peace.

The yuta A performed a serie of rituals, and it happened at the same time with Obon festivity, and with that, my father's spirit would rest in peace; while with the yuta B, we decided to not do anyhting, and we have decided rather to do a drastic change (and here I prefer not to say what will be), but it will be good for all of us.


En el segundo día del Obon, es decir, el penúltimo; mi familia y yo estábamos cenando en el comedor y al pasar por el butsudan de mi papá, pude sentir el olor al senko (incienso que se quema cuando se ora frente al butsudan) y al acercarme me percaté que no había ningún incienso prendido; y por curiosidad tomé mi cámara y empecé a tomar fotos del butsudan (porque he leído que si se sospecha de la presencia de ánimas u otro fenómeno paranormal, es recomendable tomar fotos porque en ellas aparece lo que el ojo humano no puede ver).
En una de esas fotos, encontré algo muy particular, en donde había un brillo  (que era la luz del foco) que se reflejaba en la pared del butsudan, pero lo curioso es que se asemeja a un rostro humano. Luego de eso, ya no se volvió a repetir ese fenómeno.

At the second day of obon, that is, the next to last day; my family and I were eating dinner  at dinning room and, when passing by the butsudan of my father, I could smell  the senko (inciense that is burned when praying in front of the butsudan) and when coming closer to it, I realized there was not any lighted senko; and just for curiosity I took my camera and began to take pictures of the butsudan (because I have read that if there is any suspition about the presence of entities or other paranormal phenomenon, it is advisable to take pictures, because what the human eye cannot see, can be seen through the pictures)
In one of these pictures, I found something very strange, there was a brightness (which came from the lightbulb's light) reflecting in one of the walls of the butsudan,  but the strangest thing was that that brightness resembled like a human face. After that, that phenomenon has not taken place again.



Sea simplemente una coincidencia o que realmente sea una prueba que muestre que realmente alguien del butsudan estaba "presente" (sea mi abuelo paterno o mi papá), no es tan relevante como la sensación de haber podido sentirlo en esos días.

Esta vez, he presentado, más bien, un tema tratado con subjetividad y que es muy probable que no pueda demostrarse por terceras personas, pero, ha sido una buena oportunidad para compartir una experiencia que, fortaleció las relaciones entre los miembros de mi familia.

Whether it is a mere coincidence or it is actually a proof showing that someone from the butsudan was "present" (wheteher my paternal grandfather or my father); it is not so relevant as the feeling of having could feel his presence in those days.

This time, I have written rather a matter dealed with subjectivity, and it is very probably  that it cannot be proved by third parties, however, it has been a good opportunity to share an experience that, strengthened our family ties with the members of my family.
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