lunes, 21 de julio de 2014

El Japón de (Casi) Todas la Sangres: Un Breve Recorrido por la Historia de sus Orígenes

En los últimos meses hemos visto que el racismo o la discriminación aún persisten en la sociedad limeña. Pero, más bien, últimamente han tenido un mayor protagonismo en el mundo de la música y del fútbol; lo que llamó el interés incluso de la revista National Geographic que, con un título muy oportuno y acertado, publicó en marzo el artículo “El Racismo Se Niega a Dejar el Perú”

Parece que cualquier excusa es buena para sacar a relucir ese equivocado sentimiento de superioridad que muchas personas aún muestran orgullosas. Aunque el Perú sea de “todas las sangres”, parece que el racismo o la discriminación es un estigma que forma parte de nuestra historia y de nuestra sociedad. 

Con el avance de la tecnología, se ha podido demostrar que no existen razas “puras” y que todos los pueblos comparten características genotípicas entre sí, como así lo ha demostrado, por ejemplo, el Proyecto Genográfico de National Geographic desde el 2005. 

Bueno, realmente, el tema de la discriminación o racismo aún es un tema controversial, que mejor lo dejamos a los medios o a los investigadores para que se encarguen de la polémica o de su análisis. Pero, es inevitable pasarlo por alto, porque lo vemos en la vida cotidiana, sea en las noticias o hasta en nuestras propias conversaciones, cuando usamos frases como “cholo power”, “negrito mazamorrero” o “el chino de la esquina” que, sin darnos cuenta, por sí mismas muestran esa tendencia que tenemos de diferenciar a las personas por sus características raciales (o fenotipos).

Incluso a mí me pasó, cuando hace unos días encontré por internet una imagen que me llamó la atención. La imagen mostraba el rostro de un hombre aparentemente de mediana edad con una larga barba y el cabello corto, tanto de frente como de perfil. 

(PARA AGRANDAR LAS IMÁGENES, HACER CLICK SOBRE ELLAS. VOLVER A HACER CLICK PARA REGRESAR AL TAMAÑO ORIGINAL)
A primera vista, pensé que era un europeo o un australiano, por el cabello algo ondulado y el doble pliegue en los párpados. En fin, no sé mucho de fenotipos o rasgos raciales. Hasta que vi el titulo que tenía: “Hombre Ainu –Hokkaido (del pueblo de Hidaka)”. ¡Vaya! ¡Era un Ainu!
Imagen tomada de
Beyond Highbrow-Robert Lindsay
Había escuchado sobre los Ainu, que era un pueblo indígena de Japón que vivía en Hokkaido y que su gente tenía fenotipos y costumbres diferentes al resto de los japoneses y que por eso fueron discriminados durante muchos siglos atrás. Pero era la primera vez que veía a un Ainu que lucía tan diferente a un japonés. Pero no solo las diferencias se encuentran en su fenotipo, sino también en sus costumbres, que algunas veces resultan hasta incomprensibles para la visión occidental. 
Imagen tomada de
The Journal of the 

Polynesian Society
Los tatuajes, por ejemplo, es una de las costumbres de los Ainu que tiene un significado especial. Las mujeres solían tatuarse alrededor de sus labios. Era un proceso que comenzaba a una temprana edad y terminaba cuando se casaban.

Estos tatuajes no solo eran decorativos, sino que también servían como protección, porque se creía que evitaba que los malos espíritus ingresen al cuerpo de la mujer a través de su boca y, así, pudieran enfermarla.
También, servían para indicar que la mujer ya había alcanzado la madurez y estaba lista para casarse[1]



Imagen tomada de Wikipedia:
Hombres Ainu de Sajalín 
Imagen tomada de
Ainu Museum -Poroto Kotan
Los hombres dejaban de afeitarse y lucían orgullosos una larga barba, mientras que las mujeres usan Ninkari (aretes o pendientes) y el Matanpushi (vincha o diadema bordada), aunque antiguamente los hombres también solían usarlos [2].
Tienen un idioma propio, pero que se encuentra en peligro de extinción.

"Iyayraykere" significa "gracias" en el idioma Ainu y en japonés es "arigatou".

Imagen tomada de
Council for Ainu Policy Promotion


Practicaban la costumbre llamada Jika Shokyaku [3] o Chise Gomori, que consistía en quemar la casa de un recién fallecido.
"[...] Los Ainu creen que después de la muerte, el fallecido se convierte en un fantasma que podría aparecerse en su casa durante su transicion entre el mundo humano y el mundo espiritual, lo que traería desgracias al pueblo. Por lo tanto, se tenía que quemar la casa y volver a construirla. [...]" [4]
Pero, esta práctica fue prohibida en 1871, al igual que otras costumbres Ainu, por las autoridades japonesas en un intento por "japonizarlos" y hacer desaparecer sus costubres. 
"[...] En este caso, la prohibición de esta práctica dio origen a una nueva, en donde se demostraba que los Ainu podían adaptarse en algunos casos. Según esta nueva práctica, se sacaba al fallecido de la casa a través de un agujero en la pared (para que no pueda encontrar la puerta) y se le llevaría al cementerio después de haber paseado por el pueblo. De ese modo, el espíritu del fallecido no recordaría el camino de regreso a la casa desde el cementerio[..]"[5]
Otra costubre, que fue prohibida, es la ceremonia llamada Iyomante. Era una ceremonia en donde se sacrificaba a un oso, que era considerado como el dios de los bosques y las montañas[6], el cual tenía que ser capturado cuando aún era un osezno y criado especialmente para dicho ritual.
Mujer Ainu dando de beber a un oso
(Año c. 1955)

Imagen tomada de Vintage Everyday
Hombres Ainu posando con el oso sacrificado
Imagen tomada de Archetypical Anomalies 
Hasta los 2 años, el oso recibe atenciones y cuidados como si fuera parte de la familia. Incluso se decía que si era muy pequeño, era amamantado por una mujer, lo cual reforzaba la idea que sostenían algunos japoneses de que los Ainu eran "bárbaros". [7] 

Cuando llega al segundo año de vida, se sacrifica al oso en una ceremonia especial que dura tres días, en donde es considerado como el invitado especial. La gente canta y baila y lo pasea por todo el pueblo antes de ser sacrificado. De ese modo, el espíritu del oso (considerado como un dios), regresaría satisfecho al mundo espiritual donde pertenece, por las atenciones recibidas en el pueblo. [8]

Los Ainu, por lo tanto, creen que todo lo que existe en la naturaleza tiene un Kamui (dios), incluso  el fuego, las montañas o los animales. El jefe del pueblo es el encargado de realizar los rituales. Creen en la inmortalidad del alma y en la noción de lo que nosotros conocemos como cielo e infierno. [9]

Realmente, es una pequeña muestra de la cultura Ainu que, como vemos, es distinta a la japonesa (e incluso, a la nuestra). 

Pero no solo están los Ainu, sino también los okinawenses, que es otro grupo étnico que fue considerado como minoría, a pesar que también eran japoneses. Fueron objeto de las políticas discriminatorias del Japón del siglo XIX, simplemente porque, al igual que los Ainu, tenían costumbres y tradiciones diferentes al resto de los japoneses. Además, hay muchos okinawenses, al igual que los Ainu, que tienen rasgos físicos o fenotipos que generalmente los distinguen como okinawenses, como una mayor vellosidad corporal u ojos grandes. 

En fin, realmente, la población japonesa es una muestra variopinta que confirma que Japón es multiétnico. Aún así, no puedo evitarlo, pero creo que yo también soy prejuiciosa. 
Me llamó mucho la atención aquella imagen del hombre Ainu, porque la comparaba con la imagen estereotipada que tenemos de los japoneses (ojos rasgados, cabello lacio, entre otros) que me quedé pensando: “¿Por qué no se ve como un japonés?” 

Pensé que podía ser un caso aislado y comencé a buscar más imágenes y encontré otras tan parecidas como ésta, en donde muchos hombres y mujeres Ainu lucían más como indios americanos, otros como rusos y otros como “haafu” (mestizos) y no tanto como japoneses, o mejor dicho, como la imagen acostumbrada que tenemos de los japoneses.
Naka Bokunen, artista okinawense
Imagen tomada de

Travel67-Chris Willson Photography
Mieko Chikappu, activista y artista Ainu
Imagen tomada de Blog.goo.net

Pero como dice el Dr. Ricardo Fujita, genetista peruano y colaborador del proyecto Genográfico en el Perú, “los orígenes no se pueden borrar del ADN[10], creo que es mejor retroceder en el tiempo y recordar los orígenes, para que así podamos entender el por qué los Ainu o los okinawenses “lucían" diferentes a un japonés. 
Mapa actual de Japón 
Imagen tomada de Sketch 8
En la última era glacial, las islas japonesas se encontraban unidas al continente euroasiático [11] a través de puentes naturales: al norte con la isla Sajalín y las islas Kuriles (cerca a Rusia); al oeste con la isla de Tsushima (cerca a Corea) y al sur con las islas Ryukyu (Okinawa), los cuales facilitaron el paso de las primeras oleadas migratorias hacia el archipiélago japonés. 

Una de las teorías más difundida es la de la Estructura Dual de Hanihara (1991), que afirma que existieron dos oleadas migratorias, que fueron las que dieron origen al pueblo japonés.
La primera oleada migratoria empezó hace 50,000 años AP (antes del presente)[12], proveniente del sudeste de Asia. Algunos sostienen que los Jomon, que es como se le conoce genéricamente a estos primeros pobladores, llegaron primero a las islas de Okinawa y  avanzaron en dirección norte hasta llegar al archipiélago japonés [13].
Mapa de Japón mostrando los puentes naturales que unían Japón con el continente euroasiático durante la era glacial

Imagen tomada de Evan's Easy Japanese
Con el tiempo, los puentes naturales se inundaron al aumentar el nivel de los mares y el archipiélago japonés quedó separado del continente asiático, quedando los Jomon aislados dentro del archipiélago, hasta que llegó la segunda oleada migratoria. 

Este segundo grupo provenía del noreste de Asia y cruzó la península de Corea para llegar al archipiélago japonés. Este grupo era conocido como los Yayoi, quienes se asentaron desde el norte de Kyushu, cruzando el sudoeste de Honshu hasta llegar a la bahía de Tokyo[14], absorbiendo en cierto modo la presencia de los Jomon, puesto que contaban con una  tecnología más avanzada: ya conocían el bronce y el hierro y contaban con técnicas avanzadas para cultivar el arroz; [15] a diferencia de los Jomon, cuya subsistencia se basaba en la caza y recolección.  
Los Yayoi tenían fenotipos o rasgos físicos diferentes que los Jomon (los primeros pobladores que llegaron a Japón): eran más altos, con rostros más alargados y angostos, arco orbitario y nariz menos pronunciada que los Jomon [16].  
Tipos de rostros de los antiguos pobladores de Japón

izquierdo: Jomon
centro: Yayoi
derecho: mezcla Jomon/Yayoi 
Imagen tomada de AnthropoScape
Realmente, aún existe controversia sobre esta teoría, por lo que aún no estaría muy claro el origen exacto de los Jomon.

Templo de Ise (Witcombe-SBC)
Algunos afirman, más bien, que los Jomon provienen del norte de Asia, en base a pruebas genéticas realizadas en los últimos años (en cambio, la hipótesis que sostiene que llegaron desde el sudeste asiático se encuentra sustentada, más que nada, por los restos arqueológicos encontrados). [17] 

Sin embargo, en los últimos años se han realizado investigaciones y descubrimientos que reafirmarían la hipótesis de que la primera migración a Japón llegó desde el sur de Asia; como la de hace unos pocos meses atrás,[18] en donde se descubrieron herramientas prehistóricas en Okinawa.[13] E, incluso, se ha encontrado que muchos aspectos de la cultura japonesa presenta rasgos propios del sudoeste asiático (como la arquitectura del Templo Ise o, sino, ejemplos más específicos como los encontrados entre los pobladores del antiguo Japón y los pueblos de lenguas austronesias, como el uso de cerbatanas, telas de corteza vegetal para fabricar prendas de vestir, tatuajes, similitudes en la mitología, prácticas de matrimonio uxorilocal (donde la pareja de casados vive con la madre de la esposa o cerca de donde viva) o elementos presentes en el idioma japonés moderno. [19]

Asimismo, existen evidencias arqueológicas, como el descubrimiento de los restos del hombre de Minatogawa en Okinawa en 1970 [20], que es considerado como el antepasado directo de los Jomon. O la investigación realizada en el 2011, que concluye que los Ainu y los okinawenses comparten ancestros genéticos que son los Jomon y que los japoneses del área de Honshu (isla principal) provienen de la interrelaciones entre los Yayoi y los Jomon, pero fueron los Ainu fueron quienes han conservado las características étnicas relativamente puras de los Jomon , es decir, de los primeros pobladores de Japón. [21]

En cambio, los japoneses modernos (o los japoneses de Yamato, es decir, de la isla principal) descenderían, más bien, de los nuevos grupos étnicos derivados de las interrelaciones entre los primeros pobladores Yayoi y Jomon, además de las migraciones tardías de chinos y coreanos y de otras razas en menor medida. [22] Para el siglo IX, por ejemplo, un tercio de la aristocracia en la capital Heian (hoy Kyoto) era de origen coreano o chino. [23] 

Así que no hay duda. La multietnicidad de Japón está más que explícita, sobretodo en los rostros de su gente. Pero, aún así, resulta paradójico que aún se utilice los rasgos físicos o fenotipos para sustentar nuestros prejuicios, porque la multietnicidad no solo se refleja en los antepasados recientes o en el fenotipo o rasgos físicos, sino en la carga genética que uno arrastra desde sus antepasados más remotos, que es como una huella indeleble que ni el tiempo lo puede borrar. 

Si recordamos otras investigaciones, como el Proyecto Genográfico, cuyos avances apuntan a reforzar la teoría de que el origen de los pueblos se encuentra en África, podemos decir que todos tenemos el mismo origen. Pero aún así, parece que la memoria es frágil y la humanidad se olvida rápidamente de sus propios orígenes que hasta ahora podemos escuchar sobre el racismo o la discriminación. 
Imagen tomada de Brian Hoffert-NCTRL
Así como pasó (y pasa) en Japón. Sin embargo, sus primeros pobladores no solo eran los Jomon y los Yayoi, sino también otros grupos étnicos que se encontraban en las fronteras del archipiélago japonés con orígenes y cultura completamente distintos a los de los japoneses de Yamato, como los Izumo, los Emishi, los Kumaso y los Hayato, [24] quienes eran considerados como barbaros rebeldes por el mismo reino de Yamato y, por lo tanto, debían ser dominados y sometidos.

Emishi rindiendo pleitesía al Príncipe Shotoku.

Copia realizada en 1324 de un original que data del año 1069 
(Namio, Egami, et al., Ainu to kodai Nippon. Japan: Shogakukan, 1982.)


Imagen tomada de Wikipedia

Actualmente, estos grupos étnicos ya no existen como tales, salvo los Ainu, de quienes se dice
que mantienen un estrecho vínculo con los Emishi (de quienes se afirma que son sus antepasados) y con quienes comparten, también, orígenes en los Jomon. Sin embargo, durante muchos siglos, los japoneses modernos rechazaban la teoría de que los Ainus eran los pobladores originales de Japón y, más bien, los marginaron e ignoraron. Pero fue en el 2008 que la actitud hacia los Ainu comenzaba a cambiar, puesto que fue el año en que se les reconoció oficialmente como japoneses indígenas. [25] 

Para este pequeño recorrido por los orígenes de los primeros pobladores, me pareció ideal presentar a la comunidad de los Ainu. Por mucho tiempo, se pensó que los Ainu tenían rasgos físicos o fenotipos propios de la raza caucásica o europea; seguramente debido a sus contactos con europeos. Sin embargo, esta hipótesis fue desbaratada en la década de los 90 al descubrirse que los Ainu mantenían un estrecho vínculo con los Jomon y la raza mongol y no con poblaciones europeas y caucásicas como se pensaba. Lo interesante, además, es que los Ainu comparten un vínculo genético con los okinawenses e incluso, los antiguos lambayecanos del norte del Perú [26], según estudios de ADN realizados en el 2009. Pero, a pesar de estos orígenes o conexiones, fueron menospreciados y discriminados como cultura y etnia.


Al repasar la historia sobre los orígenes de un pueblo, en este caso el de Japón y los Ainu, y ante los hallazgos arqueológicos y genéticos que cada vez, incluso, nos sorprende más; vemos que, realmente, no existen razas; sino que más bien, son nuestros propios prejuicios los que las crean.


PARA SABER MÁS SOBRE LOS AINU:
THE AINU ASSOCIATION OF HOKKAIDO. Línea del tiempo de eventos históricos de los Ainu (en inglés). 

FUENTES: 
[1] ANKIRSKIY, Alexander. Perception of Tattoos: Now and Then. Japan vs. The Western World. 2014. (Pág. 11) 
[2] Ainu Museum- Poroto Kotan 
[3] BUCKLEY, Sandra (editora).The Encyclopedia of Contemporary Japanese Culture. Londres y Nueva York. Routledge. 2006 (Pág. 10) 
[4] GODEFROY, Noémi. The Ainu Assimilation Policies During the Meiji Period and the Acculturation of Hokkaido's Indigenous People. Documento presentado en el 1er Simposio del Centro de Estudios Japoneses de la Universidad de Bucarest. Marzo del 2011 (Pág. 4)
[5] IBIDEM (Pág.4)
[6] IBIDEM (Pág.1)
[7] IBIDEM (Pág. 1)
[8] IBIDEM (Pág. 1)
[9] GUPTA, Aman. Human Rights of Indigenous Peoples: Protecting the Rights of Indigenous Peoples. India.  Gyan Publishing House, 2005 (Págs. 7-8)
[10] Revista Caretas. Lima. 25 de junio del 2009. (pág.38)
[11] OOTA, Hiroki, SAITOU, Naruya et al. Molecular Genetic Analysis of Remains of a 2,000-Year-Old Human Population in China—and Its Relevance for the Origin of the Modern Japanese Population. The American Journal of Human Genetics. Enero de 1999. (Pág.250)
[12] Qi-Liang Ding et al. Mapping Human Genetic Diversity on the Japanese Archipelago. Avances en Antropología. Scientific Research. 2011. Vol.1, No.2, 19-25 (Pág. 19)
[13] THE ASAHI SHIMBUN. Oldest signs of Japanese using tools uncovered in Okinawa. Por NAKAMURA, Shunsuke. 15 de febrero del 2014.
[14] DYSON WALKER, Hugh. East Asia: A New History. AuthorHouse. 2012 (Pág. 117)
[15] MIZOGUCHI, Koji. An Archaeological History of Japan: 30,000 B.C. to A.D. 700. University of Pennsylvania Press. 2002 (Pág.39)
[16]MILLER, Laura. Beauty Up: Exploring Contemporary Japanese Body Aesthetics. University of California Press, 2006 (Pág. 117)
[17] YUNGANG He, Wei Wang et al. Paleolithic Contingent in ModernJapanese: Estimation and Inference usingGenome-wide Data. Scientific Reports 2, Article number: 355 doi:10.1038/srep00355. Abril del 2012. 
[18] JOURNAL OF HUMAN GENETICS. JAPANASE ARCHIPIELAGO HUMAN POPULATION GENETICS CONSORTIUM. The History of Human Populations in the Japanese Archipelago Inferred from Genome-Wide SNP Data with a Special Reference to the Ainu and the Ryukyuan Populations. Japanese Archipelago Human Population Genetics Consortium. Diciembre del 2012
[19] PALMER, Edwina. Out of Sunda? Provenance of the Jōmon JapaneseEdwina PalmerUniversity of Canterbury, Christchurch, New Zealand. Japan Review, 2007, 19:47–75 (Pág. 51)
[20] BABA, Hisao y NARASAKI, Shuichiro. Minatogawa Man, the Oldest Type of Modern Homo sapiensin East Asia. Julio de 1991
[21] JAPAN DAILY PRESS. Research shows Ainu and Okinawans more genetically related. 02 de noviembre del 2012.
[22] DOUGLASS, Mike y ROBERTS, Glenda (editores). Japan and Global Migration: Foreign Workers and the Advent of a Multicultural Society. Estados Unidos y Canadá. Routledge. 2005. (Pág.198)
[23] WETHERALL, William. Foreigners in Japan. (Kodansha Encyclopedia of Japan. Tokyo. Kodansha. 1983. Volumen 2, Págs. 313-314
[24] HUDSON, Mark.Ruins of Identity: Ethnogenesis in the Japanese Islands. University of Hawaii Press. 1999 (Pág.197)
[25] THE JAPAN TIMES. Diet Officially Declares Ainu Indigenous. Por Masami ITO. 07 de junio del 2008
[26] HERITAGE OF JAPAN. In the news: DNA tests show Sican culture in Peru genetically linked to Ainu people, along with populations of Siberia and Taiwan


2 comentarios:

  1. Hola Milagros,
    No sé si leerás este comentario, en realidad tendría que hacerlo en el Facebook pero como no tengo, lo hago aquí y espero que lo leas ;)
    Muchas gracias por compartir mi entrada sobre el Obon, me acaban de escribir y me di una vuelta por tu Facebook, muchas gracias de todo corazón.
    Ganbatte kudasai :)
    Un abrazo.

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    Respuestas
    1. Hola Nora,
      ¡Qué gusto de conversar contigo, aunque sea por este medio!
      Me gustó mucho el artículo que escribiste y quise compartirlo, hay muchos datos que no encontraba fácilmente, como las fechas o nombre de los días y sobretodo, contado de manera tan cercana y familiar, que chicos como adultos pueden entender de qué se trata el obón, como dices en tu artículo: "No es una tradición triste, es una oportunidad para reunirse, para bailar, cantar, comer y beber con la familia y los que ”vienen” del más allá."
      Muchas gracias por el saludo y la atención de leer el post.

      ¡Un fuerte abrazo!

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