jueves, 29 de agosto de 2013

Cómo Algo Cotidiano se Convierte en Inmoral: La Desnudez en el Japón del Siglo XIX

El otro día encontré en Pintrest una foto que me llamó la atención. En ella se retrataba a una japonesa que se movilizaba en un Kago 駕籠, que era el transporte utilizado desde tiempos feudales en Japón.  
Consistía en una estructura simple de madera con una superficie acolchada usada como asiento y que era cargada por dos hombres sobre sus hombros.

(PARA AGRANDAR LAS IMÁGENES, HACER CLICK SOBRE ELLAS. VOLVER A HACER CLICK PARA REGRESAR AL TAMAÑO ORIGINAL).
Imagen tomada de Pintrest
Pero el Kago no fue lo que me llamó la atención, sino los dos cargadores, que estando casi desnudos y cubriéndose simplemente con un fundoshi 褌 o taparrabos japonés (muy parecido al mawashi 廻し que utilizan los luchadores de sumo), transportaban a su casi pudorosa pasajera que apenas se le podía ver el cuello y rostro.
Y así, vi varias fotos similares de la época, en donde aparecen hombres japoneses que estando casi desnudos fueron fotografiados en pleno trabajo, ya sea corriendo con la carta o paquete que tenían que entregar, o transportando un Kago sobre sus hombros. Incluso, vi la foto de una mujer y varios hombres, al parecer pescadores, que empujaban un bote hacia el mar. Todos estaban casi desnudos y vestían solamente un fundoshi (salvo la mujer, quien se mostraba también semi-desnuda de la cintura para arriba, pero en vez de fundoshi,  llevaba una falda).
Imagen tomada de Vintage Everyday
 
Imagen tomada de Flickr
Imagen tomada de Mini Dealer Blog
También recordé sobre los distintos matsuri que se celebran en Japón, y en donde muchas veces aparecen hombres semidesnudos cubiertos únicamente con un fundoshi, como el Hadaka Matsuri 裸祭り (o festival de la desnudez). O también el deporte tradicional de Japón, el sumo, en donde los luchadores o sumotori apenas se cubren con el mawashi. Es como si la desnudez fuera algo natural para Japón. 

Al comparar la foto de la japonesa en un Kago con otras de la misma época, en donde aparecen japonesas ataviadas con larguísimos y hasta nada sugerentes kimonos que denotaban cierto pudor y vergüenza ante el sexo opuesto; no pude evitar recordar en cómo era la Lima de antaño.
Imagen tomada de The Japan Times

Aquella Lima del siglo XIX, en donde era impensable ver a algún hombre semi-desnudo por las calles sin que alguna limeñísima señorita se ruborizara de vergüenza al ver a alguien del sexo opuesto en prendas tan ligeras.

De este modo, me parecía un poco extraño ver esa foto, en donde se resalta el contraste entre una mujer completamente vestida junto con dos hombres casi totalmente desnudos, justo en la misma época en que en la otra parte del mundo, el pudor se reflejaba explícitamente en los largos trajes de baño tanto de hombres como de mujeres, como vemos en la imagen a continuación.

(Imagen derecha) Una imagen vale más que mil palabras: La ropa de baño cubría casi todo el cuerpo a inicios del siglo XX. Propaganda de Lord & Taylor's, publicitando ropa de baño para adultos y niños (hombres y mujeres). Nueva York, junio de 1879). 
Imagen tomada de Keeppy

Pero, ¿por qué parece que en Japón la desnudez fuera algo natural? Creo que nuevamente la historia será la que se encargue de responder a esta pregunta. Así que retrocedamos un poco en el túnel del tiempo, hasta llegar al siglo XIX. 

Imagen tomada de Making Japanese
Cuando se habla del siglo XIX en Japón, específicamente vamos a referirnos a partir del año 1872, que es cuando el Ministerio de Justicia promulga la ordenanza Ishiki Kaii Joorei (違式詿違條例), en donde se va a cuestionar el tema del desnudo en el Japón de aquella época. 
Esta ordenanza constaba de 53 artículos que regulaban el comportamiento de las personas que atentaba contra la higiene pública, la seguridad, el orden y la decencia. Como toda ley, su incumplimiento ameritaba una penalidad. Las multas oscilaban entre 75 a 150 sen, o su equivalente, que era entre diez a veinte latigazos en caso que el infractor no pueda pagar. Pero a partir del año de 1876, solamente se aplicaron multas pecuniarias y detenciones o arrestos, dejando de lado los latigazos y otros castigos corporales.
(Para darnos una idea de cuánto ascendía una multa, el salario diario de un carpintero era de 40 sen en el año de 1874). 

Algunos de sus artículos, si bien varios de ellos eran a favor de las buenas costumbres como la prohibición de la venta de Shunga 春画 (imágenes eróticas), algunos eran a favor de la buena salud e higiene, como la prohibición de defecar u orinar en las carreteras o la de vender pescado malogrado.  
(Imagen derecha: Arte Shunga, por Katsukawa Shuncho (Año 1789)
Imagen tomada de Scholten Japanese Art
Sin embargo, habían algunos artículos que iban en contra de algunas prácticas, consideradas como inofensivas entre los residentes, como lo eran los tatuajes, los baños mixtos (uso de baños públicos por hombres y mujeres al mismo tiempo) o los desnudos o semi-desnudos en público. 
Los desnudos o semi-desnudos en público era una práctica muy común entre la gente que trabajaba a pleno sol. Esta práctica, que si bien era considerada como una ofensa por parte de los extranjeros y posteriormente, por las autoridades japonesas, era más bien una necesidad para contrarrestar el asfixiante calor que se sentía al trabajar en verano.
Por aquellos tiempos no se contaban ni con aire acondicionado ni ventiladores, y la única forma que había para regular la temperatura era quitándose la ropa. 
Así, era común, en los calurosos días de verano, ver a hombres que se despojaban de casi toda su ropa y solo se quedaban en fundoshi para trabajar en los campos o, incluso, a mujeres que se descubrían el torso, ya sea para trabajar también en el campo, hacer las labores de la casa o amamantar a los niños. 

Para comprender mejor cómo el concepto de desnudez era tan distinto a la concepción occidental, no podemos dejar de mencionar la existencia de los baños públicos mixtos en Japón, en donde muchas personas solían bañarse junto con otras personas, incluso del sexo opuesto.
Imagen Tomada de Art of the Print
(Imagen izquierda:  Imagen que apareció en la primera edición del informe oficial de la expedición del Comodoro Mathew Perry a Japón, en donde se muestra cómo era un baño público mixto en Shimoda (Shizuoka, Japón). Año 1856).  
Estos baños eran muy comunes por aquellas épocas en donde la gran mayoría no podía contar con una bañera en casa. Como vemos, esta semi-desnudez (o desnudez) no iba en contra de las buenas costumbres, sino que era considerada como algo natural y cotidiano, nada lascivo. 

La actitud que tomaron las autoridades japonesas ante la desnudez, la de castigar algo que por mucho tiempo atrás se practicaba como parte de la vida cotidiana entre las mayorías, no siempre fue así, y cambió recién cuando Japón se abrió al mundo occidental. 

Desde mucho tiempo atrás, las clases altas japonesas veían como algo normal la desnudez en público por parte de las clases trabajadoras. Era una marca casi distintiva de este estrato, puesto que ni los cortesanos, las autoridades ni los samurais podían aparecer en público mostrándose semi-desnudos. Sin embargo, muchos europeos no hacían esta distinción y consideraban a todos como japoneses, como si todos fueran iguales. 
Se cuenta(*) que en 1862, un diplomático japonés fue enviado a Prusia y se conmocionó al ver en un diario local la foto de un “típico” japonés . El personaje retratado no era un samurai impecablemente vestido, sino uno de sus sirvientes, quien apenas tenía puesto un fundoshi
Esta no era la imagen que las autoridades japonesas deseban proyectar a las potencias extranjeras, sino que era todo lo contrario, es decir, querían proyectar una imagen de personas elegantemente vestidas y "civilizadas" frente a los ojos europeos. 

Ya por el siglo XVI, Japón empezó a tener contactos con diversos países europeos, como Portugal, Holanda y, posteriormente, Estados Unidos, por lo que paulatinamente se implementaron una serie de medidas y leyes para modernizar a la sociedad japonesa y equipararla con la de las grandes potencias de aquella época. 
Las autoridades japonesas mostraban una gran preocupación por la imagen que Japón proyectaba hacia el mundo occidental, especialmente ante los occidentales que visitan Japón por aquellos tiempos, ya sea por asuntos de negocios, gubernamentales o de investigación y estudio. 
Muchas de las prácticas o costumbres que tenía (y tiene) Japón, diferían notablemente con las de occidente, y hubieron muchas que incluso parecían “incivilizadas” desde el punto de vista occidental, por lo que se decidió “civilizar” u occidentalizar las costumbres de los connacionales y así tener una mejor imagen ante la comunidad internacional. (Recordemos, como ya se habló en un post anterior, las medidas tomadas para "japonizar" (occidentalizar) Okinawa, en donde se prohibió la práctica del Hajichi (tatuajes en mujeres), el chamanismo, e incluso el Uchinaguchi (lengua local de Okinawa), prácticas consideradas como "incivilizadas"). 

Casi todos los extranjeros en Japón frecuentemente miraban con asombro algunas costumbres, pero también miraban con repudio y criticaban otras, como la desnudez pública; seguramente influenciados por las pudorosas ideas victorianas de la época, que consideraban a la desnudez como algo indecente e incivilizado. 

Pero mayor era el escándalo cuando observaban cómo hombres y mujeres japoneses usaban indistintamente los baños públicos. Las casas de baños públicos contaban con bañeras separadas para hombres y otra para mujeres. Pero habían varias que contaban con solo una única bañera en donde hombres y mujeres se bañaban juntos. La diferencia entre mantener una sola bañera o dos, era principalmente por razones de economía, puesto que se ahorraba tiempo y dinero para su mantenimiento. 
Así era la manera como pensaban los dueños de estas casas de baños, un argumento que alejaba cualquier intento de asociar alguna lascividad, o incluso lujuria, en una situación como ésta (según la óptica occidental), en donde hombres y mujeres se encuentran desnudos. 
Pero no olvidemos el contexto y el momento en que se desarrolla esta situación. 

Para occidente (sea en tiempos antiguos o modernos), es común asociar la desnudez con sexo. La ropa cubriría aquello que uno desea ocultar, generalmente por pudor, y la falta de ésta, a su vez, sugeriría una invitación a la intimidad. 
Pero si tenemos en cuenta el lugar, la circunstancia y el momento en que se ocurre un desnudo, estaríamos equivocados si pensamos que el concepto de desnudez siempre tendrá la misma connotación.
 
En el Japón de los tiempos feudales, e incluso hasta inicios del siglo XIX, la desnudez no representaba por sí sola el erotismo que en occidente así lo representaba. Para Japón, la ropa jugaba un papel fundamental dentro del erotismo. Los kimonos fabricados en finas sedas, con varias capas sobrepuestas, creaban cierta fantasía entre los hombres, dado que las únicas mujeres que podían usarlas eran las cortesanas y geishas, más no las mujeres del pueblo. La fantasía por un cuerpo cubierto en finas sedas contrastaba con la imagen de un desnudo en sí, sobretodo en el desnudo habitual, que no transmitía nada erótico. Por ejemplo, ver a una mujer semi desnuda lavando la ropa, algo que era cotidiano y por lo tanto, algo que era normal, no transmitía ningún mensaje sexual. 

Así vemos, las varias representaciones del arte Shunga, la pornografía de Japón del siglo XVII, en donde los protagonistas visten bellos y finos kimonos mientras mantienen relaciones sexuales. 

Sin embargo, las críticas occidentales que consideraban a los baños públicos mixtos como algo pecaminoso presionaban aún más a las autoridades japonesas; por lo que en 1890, la policía de Tokyo emitió una orden que prohibía los baños públicos mixtos (la policía contaba con amplios poderes para emitir órdenes en busca del “bien público”). Esta orden no se aplicaba en forma general, sino en determinadas áreas, como Yokohama y Tokyo, que eran algunas de las ciudades importantes de Japón y en donde residían mayormente los extranjeros. Vemos así, como la ley actuaba a favor del "buen ver" de los extranjeros en Japón, en perjuicio (y hasta menosprecio) de sus propios connacionales.

Sin embargo, no siempre se podía cumplir con la ley. La mayoría de los propietarios de estos baños públicos no podían realizar las renovaciones necesarias para convertir sus baños mixtos en baños separados para hombres y mujeres, como así mandaba la ley, por lo que simplemente colocaban una cuerda en el medio de la bañera para separar las secciones para hombres y mujeres. De esa forma, cumplian con la ley, pero no como realmente se tenía que hacer. 

Ya para 1900, el Ministerio de Hacienda prohibió los baños públicos en todo el territorio japonés y fue más explícito en este caso, puesto que exigía que si se deseaba continuar con el negocio de los baños públicos, éstos deberían de tener una área para hombres y otra para mujeres. 

De este modo, se obligaba a los dueños a colocar muros y otras estructuras en la bañera para evitar que los hombres y mujeres puedan verse mutuamente mientras estuvieran bañándose. Sin embargo, esta costumbre, de bañarse en compañía del sexo opuesto continuó incluso hasta hace pocas décadas atrás, como en los onsen 温泉 o aguas termales. 

Contrastando con la cultura occidental, las clases bajas o trabajadoras solían tomar baños con mucha frecuencia. Estos trabajadores japoneses, como los carpinteros, albañiles entre otros, se bañaban frecuentemente dos o tres veces al día. Y aquellos que gozaban de la cercanía de algún onsen, la frecuencia y duración de un baño era mayor, especialmente en invierno, que era cuando las aguas termales servían como un excelente calefactor y la gente solía permanecer en sus aguas para mantenerse calientes. 

Si bien los baños públicos mixtos eran censurados, la situación era (casi) distinta a la que sucedía en las playas, que era un lugar donde aparentemente habría mayor libertad para bañarse desnudos. 
A finales del siglo XIX, solo los más acaudalados podían ir a la playa para distraerse y divertirse. 
Antes de la aparición de los trenes o autos en los años 20, la forma más usada para trasladarse eran los carruajes, por lo que tomaba mucho tiempo en solo ir a la playa. 

Generalmente, los bañistas permanecían por varios días o semanas en las casa de playa y eran los más acaudalados quienes podían comprar o alquilar esas casas y tomarse un tiempo libre para relajarse en la playa. La mayoría de los japoneses, aquellos que pertenecían a la gran mayoría, trabajaban duro en los campos día tras día, por lo que las clases altas eran las que generalmente acudían a las playas y, por lo tanto, no existía el peligro de algún desnudo en público ya que generalmente solo la clase trabajadora incurría en esta práctica "pecaminosa" (según la crítica occidental). 

A lo largo del siglo XIX, el arte de estilo europeo gradualmente comenzó a tener aceptación en Japón, desplazando al arte típico japonés Shunga. Sin embargo, no fue hasta 1894 en que Seiki Kuroda, un artista japonés, pintó y exhibió en público un desnudo estilo europeo como una obra seria de arte.
La pintura titulada "Morning Toilette", representa a una mujer completamente desnuda parada al frente de un espejo mientras se arregla el cabello.  
Imagen Tomada de Study Blue


Cuando Kuroda exhibió su obra en Tokyo, provocó cierto escándalo, a diferencia de Kyoto, una ciudad aún más tradicional, que fue en donde causó una mayor polémica, convirtiéndose en un objeto de dicusión y controversia. 

Aquí hay un punto importante que nuevamente sale a colación: la costumbres con respecto a la ropa y desnudez son arbitrarios y específicos a un determinado tiempo y espacio. Con el paso de los años, frente a una sociedad industrializada y consumista, los japoneses aprendieron que el desnudo puede atraer la atención en el mundo de la publicidad. 
Cuando los desnudos de estilo europeo (aquellos en donde se muestra el desnudo como tal, a diferencia del shunga japonés) se volvieron aceptables como arte, los publicistas empezaron a utilizar pinturas al ólo representando a mujeres desnudas, con el fin de vender cerveza, cigarrillos y otros productos consumidos mayormente por el público masculino. 



Imagen tomada de Tokyo Times de Lee Chapman
Pero al igual que en los tiempos antiguos, existió la censura a favor de la decencia. Por ejemplo, la propaganda del vino oporto Akadama Port Wine de 1923, que a pesar de la casi inocencia que proyecta, fue una imagen muy controvertida para la época. Pero, ¿por qué? 

(Imagen izquierda: Póster publicitando el vino de oporto Akadama Port Wine (año 1923)


Es un poster que se elaboró a partir de una foto retocada de la cantante lírica Matsushima Emiko sosteniendo una copa de vino de oporto. Parece que estuviera desnuda, o al menos, semidenuda, pero solo vemos sus hombros y la parte superior de su pecho desnudo.  Como actualmente se diría, "no se ve nada".


Pero, ¿por qué se criticó esta propaganda si ya existían pinturas más explícitamente sexuales, como la Morning Toilette de Kuroda? 


Simplemente, porque el póster no era una pintura, sino una foto retocada. El desnudo, considerado como un arte, solo estaba limitado a las pinturas al óleo, aquellas obras que tomaban tiempo en ser terminadas, lo que contrastaba con la casi rapidez de una cámara fotográfica. Viéndolo así, para aquella época, este póster no era una obra de arte, sino simplemente algo pornográfico. 
Y tomando este póster como ejemplo, actualmente vemos muchos casos en donde hay cierta controversia entre definir lo que es un desnudo artístico o simple pornografía. Eso ya depende de la forma cómo se vea (y considere) una imagen.


Hasta ahora, hemos recorrido solo una parte de la historia de Japón para hablar sobre algo tan sencillo y natural, pero a la vez aún controversial, como es el desnudo. Así, vemos  cómo una práctica de la vida cotidiana, como era el desnudo cotidiano en el Japón pre-moderno, se convirtió en algo inmoral, simplemente por el perjuicio de una sociedad foránea que era el mundo occidental.

FUENTES:

2 comentarios:

  1. Hola Tsukayamasan!
    Muy interesante, cómo siempre.
    Me molesta un poco que siempre los japoneses (no todos obviamente) se esfuerzan por occidentalizarse. Debería ser al revés!
    Gracias por compartirlo! Saludos!

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    1. ¡Hola Luca! Gracias por tu comentario. Como dicen, a veces hay que hacer lo que la mayoría hace, para ser aceptados, y en el caso de Japón, tuvo que forzosamente occidentalizarse para lograr ser considerado dentro de la sociedad (occidental).

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