domingo, 5 de enero de 2014

Naeko Toyama: Una Sanbasan Con Nombre y Apellido en Lima (y Miembro de Peru Okinawa Ongaku Kyokai)

Ayer había escrito un post acerca de las parteras japonesas o sanbasan. Al leerlo ya publicado en el blog, me dí cuenta que casi todo el texto giraba en torno a los orígenes de las sanbasan en el Japón y casi no había nada acerca de las sanbasan japonesas en el Perú.
Hay muchos temas que la gente ya mayor pensará, quizás, que no es necesario recordar y que es mejor dejar las cosas se pierdan en el olvido con el tiempo, porque apenas pude conseguir algo de información.

"Eso ya son cosas antiguas... ¡para qué recordarlas!" o el "¿vas a escribir sobre eso? Eso no interesa" o quizás el "no me acuerdo cómo se llama... mejor ya bota esa foto. Para qué guardarla si ya no me acuerdo..."; son algunas de las frases que, hasta ahora, sigo escuchando de mi mamá cada vez que le hago recordar sobre el pasado, al preguntarle cómo se llama tal persona que aparece en una foto o para que, simplemente, me cuente cómo era la vida de antaño.

A veces, el tiempo o los años borran los recuerdos, ya sea por descuido o quizás, por un simple olvido. No podemos recordarlo todo, pero hay recuerdos que deberíamos tratar de conservar, sobretodo aquellos que involucra a personas que son importantes.

En los tiempos de los primeros inmigrantes japoneses al Perú (hablamos, por ejemplo, aproximadamente desde la década de los 20), era una práctica muy común (aunque actualmente continúa siendo una práctica común, sobretodo en los pueblos de la sierra, en donde muchas veces no se cuenta con servicios médicos) llamar a una partera o sanbasan cuando ya se sentían las primeras contracciones o, por lo menos, cuando ya se sabía que el niño estaba próximo a nacer. 

Recuerdo que había leído hace muchos años atrás una entrevista que le hicieron a una antigua partera que trabajaba en Lima y que creo que era una sanbasan, pero lamentablemente, no me acuerdo el nombre ni de la sanbasan ni del periódico (solo recuerdo que era uno de los diarios de la colectividad japonesa) que le hizo la entrevista.
Lo único que hasta ahora recuerdo de aquella entrevista, fue la anécdota que contó esta sanbasan. Contaba que, en aquellos tiempos, toda la familia estaba deseosa por la venida del primer hijo varón (chonan, en japonés). 

Pero, pronto su felicidad se convertía en desilusión al ver que el primer hijo que tanto ansiaban era realmente una niña y terminaban por culpar a la madre de este "incidente". Muchas veces, esta sanbasan salía en defensa de la joven madre, quien apenas acababa de dar a luz y ya se sentía temerosa y hasta culpable de los posibles reproches del esposo y de su familia. Así, esta sanbasan creía que su deber era hablar con la familia y explicarles que la joven madre no tenía la "culpa", puesto el hombre es el que determina el sexo del bebé.

Realmente, como quisiera recordar el nombre de esa sanbasan, pero creo que ya es tarde para recordarlo, puesto que el tiempo pasa y es más fácil olvidar que recordar. Pero, así como mencioné en el post anterior, no solo había la "sanbasan de Lima" o la sanbasan del Callao" que parecen quedar en el anonimato y cuyos nombres y reconocimientos se pierden por culpa del tiempo y el paso de las nuevas generaciones que apenas recuerdan el ayer, sino también habían otras sanbasan, esta vez, con nombre y hasta con apellido y foto.

Gracias al señor Daniel Uehara, Presidente de Yonabaru Chojinkai en Perú, pude conocer, a través de una foto, a una sanbasan con nombre y apellido.
Era la señora Naeko Toyama, una sanbasan que ayudó a muchas mujeres japonesas a dar a luz en Lima. La historia no la conozco muy bien y solamente me guio por la fotografía que recibí y las leyendas que aparecen en ella. 
Sanbasan o partera japonesa Naeko Toyama, Lima-Perú
(Año de la foto: 1959, aprox.)
Cortesía de Daniel Uehara. Tomado del Libro 記念誌 創立五周年 在ペルー沖縄音楽協会 (Kinenshi Souritsu Goshunen Zai Peru Okinawa Ongaku Kyoukai)

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En aquellos tiempos, las instituciones japonesas acostumbraban publicar anuarios o libros conmemorativos por motivo de algún aniversario, en donde generalmente publicaban las fotos de cada uno de sus miembros junto con sus familias y datos personales (dirección, profesión u oficio), como en el caso de esta foto de la señora Toyama, quien trabajaba en el Hospital Santa Rosa, probablemente como partera. Había venido de Okinawa y vivía en el Jr. Paruro del Centro de Lima.

Sin embargo, esta foto sacada de un libro conmemorativo, no era uno de alguna asociación médica (como podría suponerse por el título de partera o sanbasan), sino más bien era de una asociación de música, la de "Peru Okinawa Ongaku Kyokai"  que celebraba su quinto aniversario publicando un libro conmemorativo. Y es que, la señora Toyama, no solo era una conocida sanbasan entre la comunidad sino una conocida cultora de la música okinawense.

Y como la historia es, muchas veces, como buscar una aguja en un pajar, en los sitios menos esperados podemos encontrar algún dato importante perdido. Así como la sanbasan Toyama, también se puede identificar a otra sanbasan de apellido Nakashima.
La sanbasan Nakashima cobraría, en cambio, algo más de relevancia histórica precisamente porque su nombre saldría a la luz pública en uno de los hechos que causaron controversia dentro de la política peruana: el cuestionamiento de la fecha de nacimiento del ex-presidente Alberto Fujimori que explotó en plena década de los '90.

A través del propio testimonio de la misma madre del ex-presidente Fujimori, Mutsue, quien ofreció por la década de los '90 una serie de entrevistas a una periodista japonesa contando cómo llegó al Perú, así como su vida y posterior nacimiento de sus hijos, en especial el de Alberto Fujimori; podemos conocer cómo fue la vida de los primeros inmigrantes japoneses (y no solo tomarlo como una simple investigación periodística con tintes políticos).

La señora Mutsue contaba que la sanbasan Nakashima provenía de la prefectura de Kumamoto y era conocida entre la comunidad japonesa en Lima. La había ayudado en el alumbramiento de su hija mayor, Juana y la de su hijo, Alberto, pero como el parto de éste último ocurrió a altas horas de la noche (en el año de 1938), la sanbasan Nakashima decidió pernoctar en casa de los Fujimori. Como existen múltiples fechas de nacimiento para el ex-presidente Fujimori, se pone en duda la veracidad de su onomástico, el cual siempre ha afirmado como real, es decir, que ha nacido un 28 de julio, precisamente el día en que se conmemora un día más de la independencia del Perú.

Y como en toda investigación periodística se mide al milímetro todos los detalles, la figura de la sanbasan Nakashima cobra, así, cierta relevancia, puesto que presenció el nacimiento de Alberto, pudiendo aclarar en cierto modo la controversia de la fecha de nacimiento.

Desligándonos de toda controversia, lo que sí podemos destacar es la labor que realizaron las sanbasan en el Perú (especialmente en Lima), ya sea facilitando y ayudando a muchas mujeres en su labor de parto y, también, preocupándose, en muchos casos, por su bienestar físico y el de su bebé así como su tranquilidad en un medio en donde la cultura y el idioma era la principal barrera para muchos inmigrantes japoneses.

Sin embargo, no solo podríamos nombrar a la sanbasan Naeko Toyama de Okinawa o la sanbasan  Nakashima de Kumamoto, sino que hay otras que merecen también el mismo reconocimiento y que, por lo menos, sus nombres merecen ser conocidos y no sean simplemente llamadas como la "sanbasan de Lima" o la "sanbasan del Callao". Así como reconocemos a los soldados o mártires de la guerra, deberíamos  reconocer a aquellas héroes anónimas, que traen (y algunos casos, salvaban) vidas al mundo.

POST ANTERIOR:
¿Quién No ha Escuchado Hablar de las Parteras o Comadronas (y, ¿sobre las Sanbasan?)


FUENTES:

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