Chancay Nikko: El colegio japonés bajo el Fuji de Esquivel

Con el tañido de una gran campana como en las épocas de gakko, así comenzó el conversatorio y proyección del documental “Chancay Nikko: el colegio japonés bajo el Fuji de Esquivel”, realizado el pasado viernes en el auditorio Jinnai, dentro del marco del 5.° Festival Cultural Nikkei. 
Simulando ser una clase de la época, la velada continuó con el “Rajio Taiso”, dirigido por las profesoras Beatriz Arakaki y Miyoko Tamashiro de la agrupación Radio Taiso Kai del Perú. A continuación, se proyectó el documental.

Historia hecha documental 
Fundada el 20 de abril de 1924 en la hacienda Esquivel, Chancay Nikko fue la primera escuela japonesa de la provincia de Huaral. Fue construida gracias al aporte de los inmigrantes japoneses de la zona y de Amador Del Solar, diplomático y dueño de la hacienda, quien donó el terreno. 

Ubicada cerca al “Fuji de Esquivel”, como así se le conoce al cerro Makatón por su parecido con el monte Fuji de Japón, Chancay Nikko era una réplica casi exacta de una escuela japonesa. Contaba con plan de estudios de Japón que comprendía 8 años de estudios de educación primaria y uso intensivo del idioma japonés (“había dos días de la semana en donde estaba prohibido hablar español”, recuerda uno de los exalumnos, Francisco Oishi). 

Chancay Nikko era una de las escuelas más disciplinadas de la época. Chancay Nikko comenzó con un salón de clases y 40 alumnos. Posteriormente, se construyeron dos salones más al aumentar el alumnado. Después de 10 años, Chancay Nikko ya contaba con planta eléctrica, pozo de agua potable y cinema, además de un total de 179 alumnos, entre los 6 y 14 años de edad. Al inicio, los alumnos eran los hijos de los japoneses que trabajaban en el campo, tanto de Esquivel como de las zonas aledañas. Pero luego se incorporaron estudiantes no-nikkei, cumpliéndose la directiva de la Sociedad Central Japonesa de contribuir con la educación peruana. 

Sensei Kuniyoshi, Arakaki y Tamashiro
En el documental, se incluyeron los testimonios de sus exalumnos. Algunos llegaban en bicicleta y otros, a caballo o burro, que dejaban amarrados en un corral mientras duraba la jornada escolar. Otilia Chinen y Hatsuko Arakaki recuerdan: “entrábamos a las 9 y salíamos a las 4”. Almorzábamos ahí”. Continúa Hatsuko Arakaki: “a veces había cau-cau, tallarín saltado; de todo nos daban. También Nihon ryori. Aparte de eso, llevábamos en el bolso pan con mantequilla de la casa, por si acaso”. 

Por otra parte, Enrique Chinen recuerda el auditorio, que tenía capacidad para unas 1000 personas. Existía además un hospedaje para los profesores y campo deportivo para fútbol y béisbol (yakyu) y otro para vóley, en donde se celebraban los undokai. Los viernes en la tarde jugaban yakyu, que paralizaba prácticamente el comercio huaralino: las tiendas cerraban y la gente iba a verlos jugar. El equipo de yakyu de Chancay Nikko era famoso, como recuerda Francisco Oishii, también exalumno: “Teníamos buen director técnico y entrenábamos hasta oscurecer”. Su esfuerzo los coronó como los campeones del primer campeonato interescolar de la colonia frente a equipos de Lima y Callao. 

Para finalizar la semana, todos los alumnos participaban en la limpieza de la escuela los días sábado. Otras actividades eran los paseos de integración de verano (seiyukai) a la playa. Dentro de la plana docente, los exalumnos recordaron a los profesores Nakamura, Kobayashi, Adaniya y Ginju Igei, quien fuera padre del actual director del Museo de la Inmigración Japonesa al Perú. 

Peru Shimpo, miércoles 25 de abril de 2018
Era 1942 cuando comenzaron las deportaciones de japoneses de Perú a los Estados Unidos, incluyendo a los profesores japoneses. En Chancay Nikko quedó como director el profesor Jorge Chávez, quien había asimilado la enseñanza japonesa y que, a pesar de la coyuntura, aplicó todo el método de enseñanza de los profesores nihonjin, según recuerda su exalumno Enrique Chinen. 

Pasó la época de guerra y con ello, vino el olvido. Con un bulldozer, se ordenó demoler Chancay Nikko. Incluso, el busto de su benefactor, Amador del Solar, desapareció. Como testigos del hecho estuvieron las familias japoneses de la zona, incluyendo exalumnos así como la última cuidadora de la escuela, Lisida Ortíz. 

El video concluyó con los aplausos del público, entre directivos, invitados y nikkei huaralinos, seguido de un karaoke infantil interpretado por sensei Catalina Kuniyoshi con Kutsu ga naru. Conversatorio: ¿cómo nació el proyecto? Terminada la proyección, el maestro de ceremonias, Edwin Tenguan, dio paso al conversatorio a cargo de Rubén Sugano (gestor del proyecto) y acompañado de Jorge Igei (director del Museo de la Inmigración Japonesa al Perú Carlos Chiyoteru Hiraoka) y Gerardo Higa (productor audiovisual de Onigiri Producciones). 

Rubén Sugano, natural de Chancay, explicó que tenía unos 5 años cuando nació esta inquietud. Veía en su casa libros en japonés, una pizarra grande y hasta una bandera, pero su padre solo le decía: “eran del colegio japonés”. Años más tarde, Sugano conoció una referencia inexistente, que la gente usaba como paradero de buses: “Paradero del colegio japonés”. Pero no había ninguna escuela, solo veía chacra. Ya en Lima, fue que conoció a personas que le contaban historias sobre Chancay, dando sentido a todo lo que vio de niño. Pero ya no está la hacienda Esquivel y en su lugar hay un centro comercial. Tampoco está Inka Gakuen ni la gente con la que Sugano solía conversar; por lo que decide realizar este documental, antes que quede en el olvido. Finalmente, agradeció a la prefectura de Okinawa, que financió gran parte del proyecto así como a su esposa y a Gerardo Higa, quien lo acompañó en esta travesía. 

La parte histórica estuvo a cargo de Jorge Igei, director del Museo, en donde hizo un recuento de los principales hechos de nuestra historia, como la llegada de los inmigrantes en 1899, la creación de la primera escuela japonesa ubicada en la hacienda Santa Bárbara (Cañete) en 1908 y de los que aparecieron posteriormente: Lima Nikko (1920), Callao Shogakko (1926, actual José Gálvez), entre otros. Gerardo Higa de Onigiri Producciones explicó la parte técnica del documental, el cual demoró aproximadamente un año, en donde se buscó a los entrevistados, los lugares y la historia. Los panelistas recibieron diplomas de reconocimiento de manos de Akira Yamashiro, consejero de APJ. 


Final emotivo
Sensei Kuniyoshi finalizó la velada con Shiawase nara te wo tatakou, con la participación entusiasta del público. El brindis de honor estuvo a cargo de un emocionado Eduardo Yanahura, presidente de APJ, quien recomendó el documental como material de uso en los colegios nikkei. “Sabemos valorar lo que hicieron los primeros inmigrantes”. En la parte posterior del auditorio, se exhibieron algunos objetos relacionados con la escuela Chancay Nikko, como un reloj de pared, el proyector en donde se encontró unas cintas con imágenes de la escuela y que fueron incluidas en el documental.

(Artículo escrito originalmente para el diario Peru Shimpo, edición del día miércoles 25 de abril de 2018).

Comentarios