jueves, 5 de diciembre de 2013

Aquellos Juegos de Okinawa del Recuerdo (Un Pequeño Recuerdo de mi Oba)

Parece que la navidad es más de los niños. Recién estamos comenzando diciembre y cada vez que enciendo la televisión, casi todo lo que veo son comerciales de juguetes. Hasta me he dado cuenta que cada año que pasa, salen más juguetes nuevos y tanta es la variedad en productos y precios, que hasta me dan ganas de volver a ser niña otra vez. 

Recuerdo que cuando era pequeña no tuve muchos juguetes y casi todos los que tenía los había heredado de mis hermanos mayores. Mi mamá no podía comprarme muchos juguetes porque los precios estaban “por las nubes” y había otras cosas que eran más importantes como la comida, la salud o el colegio; como casi todo en aquella época. 

La época de mi niñez, que ya muchos seguramente ni querrán acordarse, era la temida década de los 80 en el Perú. Era una época en donde era común hablar de los coches-bombas, los toques de queda, la escasez de alimentos, la superinflación y los apagones forzados por algún atentado terrorista. Aunque toda la situación era angustiante y caótica, recuerdo que yo lo veía todo como algo normal y, aunque suene algo ilógico, lo que más me gustaban eran los apagones. 

Era el momento en que mi familia estaba reunida en casa y nos poníamos a conversar o a jugar mientras esperábamos a que regresara la luz. Recuerdo que me ponía a jugar haciendo sombras con las velas mientras que mi oba me miraba desde su sillón. Recuerdo que hacía todo tipo de sombras: una paloma que volaba, un perrito que ladraba o el perfil de un viejo y así me la pasaba jugando solita hasta que la luz regresara. De cuando en cuando, volteaba para ver si mi oba aún estaba sentada en su sillón. Ella se quedaba tan quieta, casi en silencio, mientras me miraba como jugaba que a veces creía que ya no estaba. Entre esa penumbra entrecortada por las velas, podía distinguir su rostro. 

Podía ver que seguía mirándome, con una ligera sonrisa, como si estuviera recordando algo muy bonito. Mientras yo jugaba haciendo sombras con mis manos, mi oba también se entretenía jugando con sus dedos, pero a su manera. 

Sus manos estaban juntas y había entrelazado sus dedos entre sí, dejando los pulgares libres. Movía los pulgares de manera circular y repetitiva, como si estuviera enrollando un hilo imaginario con sus pulgares. Era una costumbre que repetía cada vez que se sentaba en su sillón sin hacer nada. Era una costumbre curiosa que veía en mi oba, pero nunca me atreví a preguntarle el por qué lo hacía. 
Hasta ahora no he visto a otra persona que haga el mismo “juego de pulgares”, como así lo llamo, solo lo he visto hacerlo a mi oba y a un tío. 

Ambos eran de Yonabaru (Okinawa), ambos eran fumadores y siempre lo hacían cuando estaban sentados y sin hacer (ni fumar) nada. ¿Será una costumbre de fumadores “en abstinencia”? ¿Será una costumbre de la gente antigua de Okinawa? ¿O, simplemente, es un juego inventado en el momento? En fin, es una curiosidad tan simple, hasta diría banal, pero aún me causa algo de curiosidad... 

Después de un par de horas, vino la luz. Mi oba se levantó del sillón y, junto con mi mamá, apagaron todas las velas, incluyendo aquella con la que estaba jugando y las guardaron para usarlas en el siguiente apagón. Muchas veces recuerdo que mi oba solía sentarse en el sillón en silencio. A veces miraba el vacío como quien recuerda algo. Una leve sonrisa dibujándose sobre su rostro de cuando en cuando me hacía creer que era un recuerdo muy bonito. 

Recuerdo que lo hacía cada vez que me miraba mientras yo jugaba sentada en el suelo de la sala, como si yo fuera parte de ese recuerdo. A veces jugaba con mis muñecas u ositos y, otras veces, jugaba con mis ollitas y tacitas de té, que eran mis juguetes favoritos. Pero ya una vez que crecí, todos mis juguetes y mi colección de ollitas fueron regalados, o quizás, se fueron perdiendo. Cada vez que veo alguna propaganda de ollitas de juguetes, recuerdo con nostalgia aquellas ollitas, en donde no solo cocinaba para mis ositos, sino también, ponía a volar mi imaginación. 

Ahora que soy adulta y comprendo mejor las cosas, creo que esa nostalgia que siento es la misma que mi oba sentía cada vez que me miraba mientras estaba jugando. Seguramente mi oba recordaba su infancia, cuando jugaba con sus amigas o se inventaba algún juego nuevo. Ella tenía mucha imaginación. Sabía cómo transformar un simple trozo de papel o un trozo de cuerda en algo divertido. 

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Imagen tomada de Photozou
Ayatori o Ayatui
(rombos o "cocadas", como se llama popularmente en el Perú a dichas formas geométricas)
Recuerdo el día en que mi oba se me acercó trayéndome un trozo de lana. “Con esta pita puedes hacer muchas figuras”, fue lo que me explicó mientras se colocaba la pita entre sus dedos. Unas vueltas por aquí y otras por allá y, de repente, tenía algo parecido a una escoba formada solo con los hilos entrelazados entre sus dedos. Me enseñó a hacerlo y ya por la tarde, yo era toda una experta con la pita y ya sabía hacer por mí misma escobas, rombos (o "cocadas", como las llamaba mi mamá de pequeña) y otras figuras geométricas. Estaba tan entretenida que ni me daba cuenta que estaba jugando con una simple pita. 

Era un simple trozo de lana que mi oba había anudado por ambos extremos y siempre la llamaba “pita”. Hasta ahora, que hasta hace unos días encontré por casualidad una website en japonés en donde aparecía la pita de mi infancia. Descubrí que esa pita es un juego que no solo se jugaba en Perú, sino también en Japón y en otras partes del mundo. En japonés se llama Ayatori y en uchinaguchi, Ayatui, pero en mi casa siempre la llamábamos “pita”. 

Seguí mirando los otros juegos que mostraba y me sorprendí que habían muchos juegos okinawenses (y japoneses) que se parecían mucho a los juegos que mi oba y mi mamá me enseñaron de pequeña, en donde su singularidad radicaba precisamente en su simplicidad y sencillez. Lo simple y sencillo de un juguete era lo que hacía volar la imaginación a los niños en una época no muy lejana y que parece que ya solo es parte de un recuerdo opacado por la tecnología. 

En aquellos tiempos en donde no existía ni la televisión ni los videojuegos, los niños de Okinawa maduraban mucho más rápido. Desde pequeños, sabían que tenían que ayudar a sus padres en los quehaceres domésticos o en las chacras. Era parte de la vida cotidiana, era algo natural. Pero como todo niño aún es un niño, siempre que podían, jugaban con los amigos o con los juguetes que tenían o que ellos mismos se fabricaban con cualquier cosa que podían encontrar a la mano. Y su propia imaginación hacía el resto. La naturaleza misma era lo que estaba a la mano: habían muchos árboles para trepar y jugar así como plantas de las cuales podían utilizar las hojas o las ramas para fabricar sus propios juguetes. Aunque seguramente estos juguetes artesanales o rudimentarios no durarían mucho, la diversión estaba precisamente en su efimeridad: los niños se entretenían recolectando los materiales y podían pasar un par de horas confeccionando su futuro juguete.

Kajimaya o molino de viento
Imagen tomada de Ajimaa
Estos juguetes rudimentarios eran hechos mayormente con las hojas de distintos árboles tanto por los mismos niños o por los adultos, sobretodo cuando los niños eran muy pequeños. Por ejemplo, con un par de tiras de las hojas del árbol Adan se fabricaban los kajimaya ("molino de viento" en uchinaguchi). No solo los niños jugaban con los kajimaya, sino también la gente mayor, aunque  de manera simbólica. En Okinawa, existe una celebración llamada kajimaya que se realiza cuando una persona cumple 97 años, entregándole un kajimaya ("molino") hecho con hojas de Adan que simboliza su regreso a la infancia; puesto que se cree que la persona vuelve a ser niño otra vez cuando cumple los 97 años. 

Imagen tomada de Yorontou Kankou Gaido (Guía de Turismo de las Islas Yoron)
Mukashi mushikago (literalmente, "jaula para insectos antigua". Las jaulas actuales están hechas de plástico y se le llaman mushikago)
Con las hojas del Sotetsu se podían fabricar pequeñas jaulas llamadas mukashi mushikago para guardar a los insectos que cazaban hasta que llegaran a casa, aprovechando la forma de la hoja, parecida a las hojas de las palmeras, que al entrelazarlas entre sí misma, dejaban pequeños espacios abiertos suficientes para que el insecto pueda respirar. 

Imagen tomada de Yorimichi Shashin Nikki 寄り道写真日記
Collar hecho con las semillas del  Jyozudama
También se usaban las hojas para fabricar prendas de vestir provisionales como gorros o sandalias, aprovechando la suavidad y resistencia de las hojas del Wakuji. Pero no solo las hojas servían, también se podían utilizar las semillas y crear pequeños silbatos con las semillas del Sotetsu o del Yarabu. O también, las semillas del Jyozudama, que parecían unas cuentas de cristal y que podían ser enhebradas una detrás de otra, creando collares o pulseras que las niñas lucían orgullosas. 

Realmente, no puedo dejar de asombrarme cuánta imaginación e ingenio de los okinawenses para fabricar tantas cosas útiles (y divertidas) a partir de una simple hoja o semilla. Pero, para los niños realmente no importaría de qué está hecho un juguete, porque con la misma imaginación de los niños, basta y hasta sobra. 

Y a propósito de la infancia, ¿quién no se acuerda de los juegos grupales, en donde la diversión ya no radica tanto en la imaginación, sino en el deseo de los niños por compartir (y competir). En Lima había un juego conocido como "Mundo", que muchas veces he jugado en mi casa y en el colegio, pero que actualmente ya casi no se ve, como la mayoría de los juegos que estamos recordando. En Okinawa y en Japón también se jugaba el "Mundo", conocido como "Kenkenpa", que consiste en avanzar saltando sobre un solo pie a través de cuadrados dibujados sobre el piso.

Kenkenpa
Imagen tomada de Suzume no Kurashi

El nombre de Kenkenpa viene de "ken" que significa "un solo pie" y "paa", que significa "ambos pies", algo muy lógico, puesto que se salta con un solo pie (ken, ken...) hasta llegar a la meta (¡paa!). Según un diccionario de uchinaguchi, en Okinawa hay un juego que consiste en saltar con un solo pie, mientras se sujeta con una mano el otro pie por la espalda y se le llama Giitaa, pero no he podido encontrar otra información adicional, por lo que no sé si el Kenkenpa y el Giitaa okinawense resultan ser el mismo juego. 


Imagen tomada de Wikipedia
Yaces
O, ¿quién no ha jugado con los "yaces" o "yaxes", aquellas estrellitas tridimensionales de metal o de plástico colorido que se jugaba con una pelotita? En Japón, también se solía jugar un juego similar a los yaces, conocido como Otedama, que eran unas bolsitas de tela rellenas con frijoles azuki que servían para darle consistencia a la bolsita. En Okinawa, se llamaba, más bien, Ishinaaguu, porque en lugar de frijoles, debido a la escasez de alimentos, se solía rellenar las bolsitas con pequeñas piedras. Así como los yaces, la gracia del Otedama y del Ishinaaguu consistía en lanzar las pequeñas bolsitas y cogerlas en el aire antes que caigan al suelo. Era un juego más para niñas. 

A continuación, un video en donde se muestra cómo se juega el Otedama

Y sin dejar de lado a los chicos, también hay algunos juegos que solo lo jugaban los niños: las canicas o bolitas y los "hitazos" lo que en Perú se jugaba casi recientemente, por la década de los 90. En Japón se conoce a las canicas como "Biidama" y en Okinawa, "Tamagwaa" y, como nunca he jugado con canicas, no sé cómo se jugaba, pero creo que el objetivo era "comer" la canica del contrincante. 
Biidama o Tamagwaa
Imagen tomada de Kusa Jiro no Kusa Nikki
Casi del mismo modo pasaban con los hitazos en el Perú de los 90. Recuerdo que había un chocolate que regalaba unas figuritas de plástico en forma de moneda lamadas "hitazos" y que servían para jugar entre varios amigos. Se tenían que lanzar cada hitazo sobre una pila de hitazos y ganaba quien pudiera derribar la mayor cantidad de hitazos. El premio era quedarse con los hitazos, que estaban decorados con personajes de los dibujos animados de moda que salían en la TV. En Japón había un juego parecido que se llama Menko y se jugaba similarmente a los "hitazos" de Perú: la misma técnica y objetivo y, naturalmente, el ganador se quedaba con las tarjetas de sus oponentes (eran unas tarjetas de cartón duro que estaban ilustrados). En Okinawa se les llamó Pacchii
Como se dice, "recordar, es volver a vivir". ¡Qué nostalgia recordar aquellos juegos de infancia que alguna vez hemos jugado, sea con amigos o solo! Ahora, los niños juegan solos o con los amigos, pero casi siempre, frente a una pantalla, sea de videojuegos o de la computadora; dejando de lado, muchas veces, a la imaginación. Los juguetes del ayer, realmente, eran mejores: estimulaba la imaginación y nos servía para conocer a nuevos amigos o frecuentar a los amigos de siempre. Ahora, más bien, parece que tendremos que conformarnos con recordarlos solamente, aunque con algo de nostalgia.


NOTA:Para escribir este post, me tomó algo de tiempo en buscar la información, puesto que el uchinaguchi no tiene una representación escrita estándar, sea en romaji (japonés romanizado) o en katakana y, además, no encontré mucha información sobre el tema. Por todo esto, quisiera mostrarles la forma de escritura de los diversos términos en  uchinaguchi mostrados en este post tal como aparecen en las fuentes que he consultado (no puedo asegurar si es la forma estándar o una variante regional), así como algunas palabras japonesas con sus respectivos kanji:
  • Adan:   アダン (en uchinaguchi y en japonés), conocido también  como Adanmugii アダンムギー o Azani アザニ en uchinaguchi. En español se le conoce como Pandano y su nombre científico es Pandanus Tectorious. 
  • Biidama: ビー玉(ビーだま)
  • Gittaa: ギッター, también escrito como Giitaa
  • Ishinaaguu: イシナーグー  
  • Jyozudama: ジュズダマ, conocido también en uchinaguchi como Shidama シダマ, Tsudama ツダマ o Shishidama シシダマ. En español, se conoce como Lágrimas de Job. En japonés, Juzudama 数珠玉 o ジュズダマ. 
  • Kajimaya: 風車 (molino), カジマヤー (celebración de los 97 años) 
  • Kenkenpa:  ケンケンパー 
  • Menko: メンコ 
  • Mukashi mushikago: 昔 虫かご     
  • Pacchii: パッチー  
  • Sotetsu: ソテツ (en japonés), conocido en uchinaguchi como Suchichi スチチ o Totetsu トテツ o Suutiichaa スーティーチャー. En español se le conoce como Cica del Japón o Palma de Iglesia. Nombre científico: Cycas Resoluta. 
  • Tamagwaa: タマグヮー (en uchinaguchi, "Tama": bola y "gwaa": pequeño, chiquito).
  • Wakuji: フクジィ, conocido en uchinaguchi como Pukuki プクキ o Wakunki フクンキ. En japonés, Otogirisouka 弟切草科 y en español, Hierba de San Juan Erecta y Mala Hierba Otogiri.  Nombre científico: Hypericum erectum
  • Yarabu: ヤラブ, conocido también como Yarabo ヤラボ o Yarabugi ヤラブギ en uchinaguchi. Su nombre científico es Calophyllum inophyllum y se le llama Terihaboku テリハボク en japonés y Laurel Alejandrino en español. 


PARA SABER UN POCO MÁS:

FUENTES: 

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