miércoles, 27 de febrero de 2019

¿Es bueno ser mamá gallina?

Mientras estaba avanzando un artículo, me acordé del sueño que tuve con mi mamá.

¡Cuánto la extraño! 
"Ya no tienes con quién pelear, seguro", me hubiera dicho.
Ni para pelear ni para preguntarle por un consejo. Físicamente, ya no está conmigo.

Pero cuando estaba, solíamos discutir.
Éramos muy distintas en carácter: yo decía las cosas abiertamente y ella no ("interpreta mi silencio y mis acciones").
Entre la frustración del momento, siempre se me salía: "¡Tu no me entiendes! Yo tengo que hacer cosas que tu nunca has hecho cuando tenías mi edad" y terminaba llorando. Mi mamá se acercaba a abrazarme, en silencio. 

Parece como si los papeles se hubieran invertido, en donde yo era la mamá y ella, la hija.

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Más o menos a los 20 , comencé a trabajar y lo hice en un país extraño. Aprendí a vivir sola, a manejar mi presupuesto y a pensar en los demás (mandaba remesas a casa). 
Terminé la universidad tarde, entre cambios de carrera y de universidad por buscar la opción más económica (mi hermano era quien me pagaba los estudios y luego, yo me los costeaba, trabajando en Nihon y haciendo part-time en Lima cuando regresé).

En cambio, mi mamá comenzó a trabajar cuando mi papá falleció y lo hizo en la tienda de oba (antes, no era necesario que ella trabajara). 
Creo mi mamá tenía en esa época un poco más de 50 años.

Cuando me tocó cuidar a mi mamá, yo tenía 30 años. También tuve que cuidar a mi tía, su hermana mayor, mientras combinaba mi trabajo y la casa.
Mi mamá empezó a cuidar a oba cuando ya pasaba los 50 y contaba con la ayuda de su hermana.

Cosas como estas, yo las hacía recordar a mi mamá cuando discutíamos.
"Ahora sí te entiendo", me decía.
Y aunque discutíamos, siempre necesitaba abrazarla. 
Al final, me di cuenta de que yo no estaba molesta con ella, sino con el destino.
"¿Por qué no terminaste gakko?", "¿por qué no aprovecharon que oba tenía okane para abrir más tiendas?" y muchos "por qué" que mi mamá no sabía como responderme.
"Si hubieras hecho eso, yo hubiera terminado rápido la universidad, no hubiera tenido que ir a Nihon", etc. etc. etc.
Eran muchas frustraciones que yo tenía en esa época.

Pero eran otras épocas, otra mentalidad.
"No quiero ser como mi oba", es lo que siempre le digo a mi novio ahora.

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Mi oba era muy engreidora, pero el cariño lo demostraba con cosas materiales y nunca decía "no". "¿Quieres esto? Toma".
Era como si mi oba no quería que nadie sufriera como ella. "Que no falte nada".
Incluso, compartía el okane que recibía de la indemnización por la guerra, entre sus hijas y yernos.
Y por eso, en los 80, apenas sentíamos la crisis. Si faltaba okane, oba tenía. 
Creo que todos dependíamos de ella, sin darnos cuenta y solo nos preocupábamos del presente.
Nunca pensaron en expandir el negocio familiar o invertir en el futuro, etc.
Para mi oba, era como si sus hijas y yernos seguían siendo sus "niños".

"Cuando se puede, se hace", me hubiera dicho.
Pero, realmente, ¿eso funciona?
Quienes sufrimos con las consecuencias de que oba fuera "mamá gallina", fuimos nosotros, los nietos, porque la suerte de oba no duraría para siempre.
Y eso, parece que oba no sabía o no quería darse cuenta.

Cuando oba falleció, todo acabó: el negocio familiar, la indemnización, la presencia misma de oba en un hogar marcado por un profundo matriarcado (en donde oba siempre tenía la última palabra).

Los nietos tuvimos que viajar a Nihon para ayudar a la casa y buscar un futuro (en ese orden de urgencia). Otros primos también viajaron, pero como seguían con la idea de "mamá gallina", no lograron crecer como personas.

Ya los años pasan, pero no siempre en vano.

Hasta ahora recuerdo a mi mamá trabajando en la tienda, cuando ya era viuda. Aunque aún contaba con el apoyo económico de oba, nadie podía quitarle el cansancio y la pena que tenía por papá, a quien nunca dejó de extrañar.
Durante muchos años, dejó de comprarse ropa para ella, por darnos todo a nosotros.
Creo que era muy difícil, sobre todo para una mujer que siempre estaba a la moda y tenía un próspero negocio familiar y no era necesario que ella trabajara.
Pero la suerte es así, cambia de la noche a la mañana.
Y es más ruin, si uno no está preparado para el cambio.

Por eso, siempre le digo a mi novio. "No quiero ser como mi oba. Cuando tengamos hijos, no hay que darles todo, aunque tengamos. Que sepan que todo se obtiene con esfuerzo".
Aunque siempre con una pequeña ayuda (sin llegar a ser "mano abierta"). 

En esta foto, están mi mamá y mi oba. 
Lima, 17 de enero de 1949.

(Post publicado originalmente en el Facebook de Jiritsu el 25 de febrero de 2019).

Chino-japonés-coreano (para un "calorcito" extra)


Una mezcla que lleva a la confusión, pero que resulta ser muy sabrosa.

En estos días he estado con gripe y mi novio vino a prepararme una sopa estilo "Parecido-Al-Chifa-En-Donde-Comimos-Pero-Preparado-A-Mi-Estilo".

¿Qué lleva? Caldo de pollo, fideos Udón precocidos, wakame (coreano), hongo chino (tonku) y anís estrella.

¡Me hizo sudar!

Además de ayudar a eliminar la mucosidad y los gases (entre otras propiedades), el anís estrella es un excelente diaforético (te hace sudar), generando calor interno y eliminando toxinas.
(para invierno, será buenísimo). 

Para dos platos, mi novio echó 1 anís estrella (aunque con 2 hubiera estado mejor).
Se cocina como la canela o el clavo de olor: se echa al líquido, se deja hervir y se saca antes de servir al plato.

Para quienes necesitan un "caloricito" extra, el anis estrella en sopa resulta buenísimo.

Post publicado originalmente en el Facebook de Jiritsu el 25 de febrero de 2019.

lunes, 25 de febrero de 2019

Mis vasos de "indirectas" (para cuando vienen okyaku o visitas)

¿Qué hacer cuando vienen visitas que se quedan más de la cuenta (sobre todo, las inesperadas)? 

Yo había escuchado que si uno quería mandar la indirecta a la visita ("Oye, ya es tarde, ¿podrías retirarte?"), uno tenía que servir menos ochá en la última ronda. Es decir, al principio le sirves el chawan lleno, pero si pasa el tiempo (digamos, horas) y todavía no se va, no le llenas el chawan (o en todo caso, ya no vuelvas a servirle). 

Pero googleando si era verdad, encontré que antiguamente, en Kyoto, se acostumbraba servir té marrón (como el oolongcha) en lugar del té verde para decir a sus visitantes inesperados que ya es tiempo de retirarse. 

Pero en mi casa no servimos ochá, sino gaseosa. Y para ello, tengo mis "vasos de indirectas". Depende de qué tanto me agrade la visita o si es inesperada, tomo en cuenta el tamaño del vaso para servirle la bebida (más grande="quédate más tiempo", más chico="¡vete rápido!"). 

¿Que yo soy muy "toscona"?😁😁 
No creo... Me acuerdo de las veces que voy a misas de aniversario. Si es la última misa al final y nos demoramos para irnos (por saludar a los familiares en la puerta de la iglesia), nos apagan la luz de sopetón sin decirnos nada (aunque con la indirecta: "ya tienen que irse"). Quienes vamos a la iglesia que está al frente de Kaikan, sabrán mejor a qué me refiero. 😁😁 

FUENTE: 
FACTS AND DETAILS. Jeffrey Hays. Social Customs in Japan: Gift Giving, Invitations, Singing and Conversation. 2012.

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Post publicado originalmente en el Facebook de Jiritsu el lunes 25 de febrero de 2019.

domingo, 24 de febrero de 2019

La sanbasan (partera) "más famosa"en la Lima de la preguerra: la sanbasan Tokeshi

La foto que muestro fue tomada el 27 de febrero de 1930. Es una vista del patio de Lima Nikko en una ocasión especial. 

En ese día, hubo unas 1500 personas, entre niños y adultos. Llenaban casi todo el patio, pero la ocasión así lo ameritaba. 
Todas estas personas querían demostrar su reconocimiento y agradecimiento a la Sra. Tsuruko Tokeshi por sus 25 años de labor como sanbasan (partera). La sanbasan Tokeshi, como así era conocida, fue la partera más conocida de la colonia japonesa en la Lima de la preguerra. 

 Víctor Tokeshi, sobrino de la sanbasan Tokeshi, recuerda la pizarra que su tía tenía en la casa. “Mi tía era bien conocida y tenía mucho trabajo. En la casa tenía una pizarra y era como su agenda. Ahí apuntaba a dónde tenía que ir. Y siempre no faltaban las emergencias. Si alguien venía a buscarla a la casa, mirando la pizarra ya la podían ubicar”. 

La sanbasan Tokeshi andaba siempre ocupada. Iba de casa en casa y, muchas veces, no tenía ni un día de descanso. Si no era para atender un parto, iba a visitar a las madres primerizas para bañar al bebé o para enseñarles sus primeros cuidados. 

 Para la sanbasan Tokeshi no había diferencias. Sea de día o de noche, en la ciudad o en la chacra, sean pobres o ricos, siempre estaba dispuesta a prestar sus servicios. “Nunca fallaba. Su fama y prestigio creció entre la colonia”, recuerda su sobrino. 

“Hubieron otras sanbasan en Lima, sí, igual de buenas como mi tía. Pero la mayoría quería que ella (sanbasan Tokeshi) sea quien las ayude con su parto”. 

La predilección por la sanbasan Tokeshi era por la confianza que ella inspiraba, como persona y como profesional. Antes de venir al Perú, se había graduado de la Escuela de Formación de Parteras (Okinawa Ken Josanpu Youseijo) en 1904. La experiencia la adquirió con los años. Se volvió experta en partos difíciles. 

“Tenía técnica para voltear al bebe”, recuerda su sobrino. “Sobaba la panza, como dando masajes, y así poco a poco el bebé se acomodaba y podía salir de cabeza”. Pero su labor en el Perú terminó en 1936. En ese año, la sanbasan Tokeshi regresó a su lugar de origen, Naha, junto con su esposo y 3 de sus sobrinos pequeños, entre ellos Víctor, para que estudiaran en Okinawa. Aunque ya estaba retirada del oficio, la gente seguía buscándola para que atendiera los partos, estando en Okinawa. La sanbasan Tokeshi trajo cientos de niños al mundo. 
¿Ven las fotos pequeñas con rostros de niños en la imagen de este post? Pues esos son los niños que la sanbasan Tokeshi trajo al mundo. Paradójicamente, el destino no quiso que ella sea madre. Pero, con tantos niños que trajo al mundo, ¿ya no sería como una mamá? 

Es una historia de vida. Una historia cuyo origen está en Naha, pero forma parte de una memoria colectiva que pareciera perderse casi en el olvido. Hay tantos personajes importantes en nuestra colectividad, que solo los issei o algunos nisei pueden recordar. ¿Y el resto de nosotros? 

Por eso, Yonabaru Chojinkai Peru está preparando la publicación de un libro conmemorativo, en donde se quiere celebrar los 100 años de la inmigración de Yonabaru al Perú y los 65 años de fundación de Yonabaru Chojinkai Peru, compartiendo la historia, recuerdos y testimonios de vida de toda la comunidad de Yonabaru en el Perú. 

Este testimonio es solo una pequeña muestra de lo que se incluirá en el libro conmemorativo de Yonabaru Chojinkai Peru, próximo a publicarse. Si tienen alguna relación con la comunidad yonabarunchu y desean compartir recuerdos, fotos, documentos o testimonios de vida para que sean considerados en la publicación del libro conmemorativo, no duden en contactarte al Facebook de Yonabaru Chojinkai Peru.
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AGRADECIMIENTO ESPECIAL AL SR. VÍCTOR TOKESHI POR ACCEDER A COMPARTIR ESTE RECUERDO DE VIDA A TRAVÉS DEL SR. DANIEL UEHARA (PRESIDENTE DE YONABARU CHOJINKAI) Y AL SR. ALEJANDRO TOKESHI, PROPIETARIO DEL LIBRO DE DONDE TOMÉ LA FOTO QUE COMPARTO EN ESTE POST. 
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IMAGEN TOMADA DE: Nanbei Peru Okinawa Kenjin. Shashinjyou (Álbum de fotos de los inmigrantes de la prefectura de Okinawa en el Perú, América del Sur). Lima: Lima Nippo. 1932.

(Post publicado originalmente en el Facebook de Jiritsu el 21 de agosto de 2015).

sábado, 23 de febrero de 2019

Así lucían las noro y kami-onna de inicios del siglo XX

Mientras estaba buscando información para el sgte. post, encontré estas imágenes algo curiosas. Según el autor del documento en donde encontré estas imágenes, hasta incluso inicios del siglo XIX, casi no habían imágenes que nos muestren cómo lucían las yuta de Okinawa, salvo las fotos de la colección de Ryuzo Torii, un antropólogo japonés (1870-1953). 

Aquí comparto algunas imágenes de la colección de Torii, en donde muestra a: 1) una Noro (sacerdotisa) vistiendo un largo traje blanco y sosteniendo un abanico, que era utilizado en los rituales que realizaba y; 2) dos "Kami Onna" (Nanchu, en uchinaguchi), que serían como las sacerdotisas jóvenes, generalmente entre 30 a 41 años.



Imagen tomada de: 
http://studiesonasia.illinoisstate.edu/seriesIV/documents/Barske_Studies_March2013_001.pdf

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(Post publicado originalmente en el facebook de Jiritsu el 23 de febrero de 2014).

martes, 25 de diciembre de 2018

Onishime: para mantener unida (y sana) a la familia en estas fiestas

Después de una gran cena navideña, generalmente quedan las sobras y los famosos recalentados. Nos ingeniamos para aprovecharlos y pensamos que la comida criolla es la única opción. Pero en la comida japonesa, podría decirse que también existen los “recalentados”, que además de su exquisito sabor, son beneficios para la salud. 

Un plato tradicional japonés 
Durante el periodo Edo (1603-1868), existían los niuri zakaya, que ofrecían sake, acompañado de pescados y vegetales hervidos (nimono). Actualmente, existen distintos tipos de nimono, como el onishime, que se consume tradicionalmente en festividades como Oshogatsu (Año Nuevo) y Obon (aunque, en realidad, puede disfrutarse en cualquier época del año). 

Su nombre “onishime” proviene de su método de cocción, “niru” (cocinar a fuego bajo), que busca reducir su contenido líquido por completo. Gracias a este fuego bajo y constante, el onishime concentra los propios jugos y sabores de sus ingredientes. Y con el paso de los días, su sabor alcanza la perfección. La diversidad de vegetales que tiene el onishime refleja simbólicamente el deseo de mantener unida a la familia y en armonía y por ello, muchos lo consumen durante el Oshogatsu sanganichi (los tres primeros días del Año Nuevo). 

Según la familia y el lugar, pueden variar los ingredientes y forma de preparación. Tipos de onishime Nimono es el término general para la comida preparada a fuego bajo, hasta que el líquido sea absorbido por los ingredientes o se evapore. Existen diversos tipos de nimono: nishime (en donde no debe quedar caldo), misoni (a base de miso y se usa generalmente con pescado), nikujaga (usa ingredientes occidentales como carne de res, papa, zanahoria y cebolla), nitsuke (pescado en caldo endulzado con sake, mirin y shoyu), buta no kakuni (cerdo en trozos cocinado en shoyu, mirin y sake con daikon), oden (usa una variedad de ingredientes, como huevo, tofu, daikon, pulpo, pollo, etc.). 

Los beneficios de una cocción lenta 
Para estas épocas de comida copiosa y alta en grasas y calorías, el onishime es una alternativa saludable porque: es de fácil digestión y bajo en calorías y grasas saturadas, aporta energía y conforta en invierno, limpia el cuerpo de toxinas y es rico en fibra. Además, fortalece nuestro sistema inmunológico, porque nos permite asimilar mejor las propiedades nutritivas de los vegetales gracias a su método de cocción.

El onishime es una comida terapéutica que calma y fortalece nuestro organismo, según la cocina macrobiótica, creada por el japonés George Ohsawa y que busca el equilibrio de los alimentos a través de su energía yin y yang (el potasio y el sodio, la relajación y la energía, respectivamente). 

Receta para preparar onishime 
Aunque es un platillo japonés, su técnica puede inspirarnos para preparar una versión occidental y hasta personalizada. Podemos usar verduras locales o de la estación y condimentarlos incluso solo con ajo o kión. 
Foto tomada de: Sugar no, baby

La receta japonesa tiene como ingredientes: pechuga de pollo (opcional), taro (cantón papa o pituca), gobō (bardana), renkon (raíz de loto), hongos shiitake, zanahoria, takenoko (brotes de bambú), daikon (nabo), konnyaku, alverjas, alga kombu, azúcar, mirin o sake, shoyu, hondashi o kombudashi (caldo en polvo hecho de pescado o algas kombu, respectivamente). 

Para preparar el onishime, primero debemos pelar y cortar los vegetales en trozos (en forma de dados medianos). Antes de blanquearlos, los limpiamos previamente con sal y luego agua (como en el caso del taro, para que salga su viscosidad) o los dejamos remojados en agua con vinagre para evitar su oxidación (como el renkon). 

Si usamos pollo, lo sellamos (dorar) con un poco de aceite. En una olla, agregamos el kombu (previamente hidratado) y luego el resto de vegetales, a modo de capas. En la primera capa, colocamos los vegetales que tengan mayor contenido líquido y terminamos con los más secos (como la zanahoria o el taro) y finalmente, el pollo.

Agregamos el caldo o dashi, el mirin, el shoyu, el azúcar y una pizca de sal; todo debe apenas cubrir el fondo (poco líquido). Tapamos y dejamos hervir a fuego alto. Luego, bajamos el fuego y dejamos que se cocinen los vegetales en su propio vapor. Esto dura mínimo 1 hora. 

La versión occidental, propuesta por la cocina macrobiótica, reemplaza los vegetales japoneses por occidentales, como la cebolla, la coliflor, la col o el vegetal que uno tenga a la mano. Pero por lo general, el alga kombu es infaltable en cualquier versión de onishime, porque le da el característico sabor umami.

Recomendaciones para principiantes 
Para un onishime delicioso, se recomienda usar una tapa hermética y llenar la olla casi hasta el borde con los vegetales, sin dejar casi ningún espacio vacío. El único secreto para que salga delicioso es añadir los vegetales según su tiempo de cocción (o hervirlos previamente por separado y juntarlos al final). 

Como una alternativa para aprovechar los vegetales que tenemos, el onishime resulta una alternativa ideal: podemos agregar vegetales a nuestro gusto (o de los que queramos obtener sus nutrientes). En estas épocas de excesos en la comida, el onishime resulta una alternativa ideal como “platillo después de fiestas”, porque alimenta, sana y conforta nuestro cuerpo. Si desde ahora estamos pensando en los recalentados que saldrán de la cena de Navidad y de Año Nuevo, ¿por qué no pensamos también en disfrutar de un “recalentado” saludable, festivo y japonés como es el onishime? 

Aquí en el Perú, el onishime más popular entre los nikkei es el cerdo con daikon y zanahoria en dashi con shoyu, comúnmente relacionado con las “misas de aniversario” y Obon, pero que muy bien podríamos popularizarlo también para estas fechas. 

FUENTES: 
Margaret Trey (2015, The Epoch Times) “Nishime: Beauty and Nourishment”, Ryan Tatsumoto (2008, The Gochiso Gourmet) “Japanese Soul Food”, Richard Hosking (2000) A Dictionary of Japanese Food, Gabi Greve (2015, Edopedia) Niuriya Food.
(Artículo publicado originalmente en el diario Peru Shimpo el 25 de diciembre de 2018).

jueves, 20 de diciembre de 2018

"Utilicémoslo"

(Dejo esto por aquí y me voy lentamente...) 

En esta semana, pasé por el "Poli". 
 Pero mejor, que pase las fiestas y me hago mi chequeo (más tranquila). 
Aunque suelo ir a otro lugar, el "Poli" es a donde voy cuando quiero una segunda opinión. 
"Porque hay buenos médicos", es lo que dicen muchos (una opinión que coincide con la mía). 

Y justo en estos días, una amiga me comentó lo mismo. Y con ella, son varios amigos y conocidos los que acuden al "Poli" ("curiosamente", casi todos no son nikkei)(*) 

Y como un deja-vú, me acordé de este aviso, publicado en 1983, a solo 2 años de su inauguración. 
"Es nuestro, utilicémoslo". 
¡Qué curioso aviso! (para los entendidos (*) Bueno, yo sí lo "utilizaré", pero pasando las fiestas...

(Post publicado en el Facebook de Jiritsu, el 20 de diciembre de 2018)

domingo, 18 de noviembre de 2018

Tres piedras y fuego, origen del Hinukan

Había leído en un foro sobre el Hinukan, que es un altar que estaba (está) en la cocina para proteger a la familia. 

Realmente, en mi casa nunca hemos tenido uno ni se ha hablado de este tipo de altares, siendo para nosotros el único altar el Butsudan. Así que me entró la curiosidad por saber más. 

 El Hinukan es un altar de adoración okinawense y al cual la familia pide por protección. “Ya me confundí, ¿el Butsudan no hacia eso?” dirán algunos. No, en primer lugar, el Butsudan es un altar para honrar la memoria de nuestros fallecidos y es un medio entre ellos y nosotros, sus parientes vivos, durante 33 años, que es lo que dura su ascensión a la Plenitud (o al Cielo, no sé cómo definirlo). Podemos pedirles por protección, pero no es su misión principal. 

El Hinukan es el altar al cual sí atendemos para que nos brinde protección. La adoración al Hinukan (dios del fuego) es más antigua que la de los ancestros (representado por el Butsudan). 

Recién a partir del siglo XVII podemos encontrar Butsudan en los hogares okinawenses [1][2]. Antes de esa época, el Hinukan era el altar de adoración principal en el hogar. En muchas culturas, el fuego tiene un simbolismo particular. Como un elemento de la naturaleza que cocina nuestros alimentos y nos da calor [3], se le consideró como un benefactor. 

Hinukan antiguo (Imagen:  阿佐工房のブログ)
Antiguamente en Okinawa, se cocinaban en fogones o kamado, que rústicamente eran tres piedras distanciadas entre sí, formando un triángulo. 

Con el tiempo, estos kamado evolucionaron hasta convertirse en las modernas cocinas que todos conocemos. 

El dios del fuego (“Hi no kami” en japonés o “Hi nu Kan” en uchinaaguchi) representado por el fuego con el que se cocinaba los alimentos, estaba simbolizado por las tres piedras del kamado y ahora, con el incenciario (kourou). Su lugar de adoración, sería la cocina, naturalmente. Umichimun ウミチムン (Omitsumono o “tres objetos sagrados”) o Ukama ウカマ (Okama o “fogón sagrado”) [4] son los otros nombres alternativos al Hinukan, pero que solo los evocamos para recordar el origen de esta creencia (y así no olvidarnos). 

Hinukan "moderno" (imagen: Mugisha)
La que se encarga de su cuidado es la mujer de más edad en la familia. Debe cambiarle el agua todos los días y colocarle ofrendas de arroz (ubuku) cada quincena, pidiendo siempre por protección y salud de la familia. Se cree que el dios del fuego (Hi nu Kan) va al cielo del cual fue enviado para que nos proteja entre el 24 de diciembre y el 3 de enero, por lo que la mujer le brinda ofrendas para contentarlo (como si fuese un soborno)[5] y "hable bien de nosotros". 

El Hinukan es un altar conformado por el kabin o florero con hojas como Kusamaki o Inumaki (Chaagi en uchinaaguchi), Croton o Sakaki (o similar), el Kooroo o incenciario, yunomi para el agua, el takatsuki para la sal y el sakazuki para el sake. Y cada quincena, el ubuku (ofrenda de arroz cocido). 

Esta es una costumbre que recuerda mucho a las costumbres del sudoeste de China y Taiwán[5] , lo cual no debe sorprendernos, puesto que muchas de las costumbres okinawenses, tienen orígenes chinos, incluido el culto okinawense al Butsudan. Realmente, muchos seguimos la costumbre de nuestros oji u oba, pero a veces podemos olvidar sus orígenes y su verdadero propósito. 


FUENTES: 
[1] BAKSHEEV, Evgeny S. Becoming Kami? Discourse on Postmortem Ritual Deification in the Ryukyus. Japan Review, 2008, 20:275–339. Pág. 279, 291.




[5] CHAO, Chi-Fang. Dancing and ritualization: An ethnographic study of the social performances in southern Okinawa, Japan. Ph. D. Thesis Department of Dance Studies School of Performing Arts University of Surrey. Junio 2001. Pág. 113. 


(Artículo publicado originalmente en el Facebook de Jiritsu, el 20 de agosto de 2017).

De este pozo, salía el agua de la vida... y de la muerte

La imagen que comparto me hizo recordar al pozo de El Aro. ¿Se acuerdan? 

Pero es un sudimizugaa [1] (o sudimijigaa, literalmente “pozo de agua de rejuvenecimiento” en uchinaaguchi), un pozo sagrado en Okinawa en donde antiguamente se sacaba el agua para atraer la juventud. 

Los okinawenses creían que el mundo estaba habitado por innumerables espíritus supernaturales y sagrados (Kami). [2] Por su naturaleza animística, existen diversos lugares sagrados en Okinawa. Cerca de los Utaki o bosques sagrados en donde se veneran a los dioses y ancestros, podemos encontrar pozos sagrados (Kaa). [3] 

Antiguamente se adoraba a diversos elementos de la naturaleza, como el agua. El agua tenía una gran importancia para los okinawenses porque era la fuente de vida, la que saciaba su sed y alimentaba a sus cultivos y animales. En estos pozos se rezaba al espíritu del agua para que cuide de los ancestros y para pedir salud y prosperidad a la familia. [2] 

Estas creencias formaron parte de su vida diaria. Cuando nacía un bebé, la familia sacaba agua de un sudimizugaa o un pozo sagrado cercano y la usaba para bañar al bebé. [3] Era el Shijimizu o “agua que trae juventud”. Cuando la persona muere, por el contrario, se le mojaba sus labios con el shinimizu o “agua que trae muerte”. 

En la actualidad, aún se sigue realizando esta práctica como parte de los ritos funerarios. 

Existe una leyenda de la isla de Miyako que cuenta el origen del agua que trae la vida y la muerte. 

Cuando los primeros hombres habitaban la isla de Miyako, el sol y la luna enviaron a Akariyazagama a la tierra para dar a los hombres el elíxir de la inmortalidad. Descendió de los cielos con dos baldes, uno con el agua de la inmortalidad y el otro, con el agua de la mortalidad. Tenía que bañar a los hombres con el agua de la inmortalidad y a la serpiente con el agua de la mortalidad, según las órdenes del sol y la luna.  Cansado por el viaje, Akariyazagama dejó los baldes a un lado del camino. De repente, apareció una gran serpiente que se bañó en el agua de la vida o inmortalidad. Para los hombres, solo quedó el agua de la muerte. 

Por este descuido, se dice que las serpientes son “inmortales” literalmente, porque pueden mudar de piel. 

Como un consuelo para los hombres, se cuenta que los dioses enviaron el wakamizu (agua de la juventud), el cual se acostumbra a tomarlo en la mañana del primer día del nuevo año.[4] 


FUENTES: 
[1] Imagen tomada de la web Aritearu. Originalmente publicada en el libro: MATSUI, Tomo. Okinawa no uchuzo: Ikemajima ni Nihon no kosumoroji no genkei o saguru. Japón. Yosensha. Pág. 85. 

[2] NAKASONE, Ronald (editor). Okinawan Diaspora. University of Hawaii Press. Pág. 151. 

[3] CHILSON, Clark y KNECHT, Peter (editors). Shamans in Asia. Routledge, 2003. Pág. 131. 


(Post publicado originalmente en el Facebook de Jiritsu, el 3 de septiembre de 2017).

El estadio La Unión: nació gracias al aporte de muchos nisei, pero también gracias ala campaña radial de Augusto Masuda

Augusto Masao Masuda Medina (1927-2014) fue un destacado abogado, periodista y candidato a diputado por la lista Movimiento de Avanzada Peruano (1963). Pero también, fue productor radial. 

En su programa La hora japonesa (*) en Radio Victoria (1952), don Augusto Masuda transmitía información sobre Japón y las actividades de la colonia japonesa en el Perú así como música japonesa, todo en edición bilingüe (japonés y castellano). 
Y también, contaba sobre la necesidad de contar con un campo deportivo para la colonia japonesa. 

Tras la guerra, los jóvenes nikkei no contaban con un lugar para practicar deportes. Iban a Barranco, en donde había un campo deportivo al que alquilaban por una hora, y también iban a Barrios Altos. 
Cuando se fundó el club nisei Pacific Club, don Augusto Masuda asistía a sus reuniones. Entre las muchas reuniones, nació la idea de hacer un campo deportivo para los nikkei. 

Don Augusto, en calidad de secretario para el nuevo proyecto, usó su programa La hora japonesa para difundir la importancia de un campo deportivo y contar sobre los avances de su construcción. 

Esta era la época en que se organizaron las primeras actividades pro-adquisición del terreno de La Unión. 

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Datos interesantes como éste y otros más, pueden encontrarlo en el libro de Tetsuya Hirahara La hora japonesa en el Perú. Historia de los programas radiales para la colonia japonesa (Tokyo, 2018). 
Pueden descargar el libro haciendo click en este enlace:

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(*) Debido al éxito de La hora japonesa de don Augusto Shozen Irei, aparecieron diversos programas similares, tanto en Lima como provincias; incluso, compartiendo el mismo nombre. 

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Como nota curiosa, en la imagen que comparto, aparece don Augusto Masuda Medina, en donde aparece como leyenda de la foto 増田辯護士 (Masuda bengoshi /abogado Masuda), en donde aparece como primer kanji (ben 辯) uno ya en desuso para este término (kanji kyujitai, que son los kanji tradicionales de la preguerra). 
Ahora, este término (bengoshi/abogado), se escribe así: 弁護士.
Notamos, así, que para ese año (1963), aun el diario usaba máquinas de escribir (o para armar los textos) con caracteres kyujitai. 


FUENTE E IMAGEN: 
HIRAHARA, Tetsuya (2018). La hora japonesa en el Perú". Tokyo. (Imagen publicada originalmente en el diario Peru Shimpo, 23 de mayo de1963). Sitio web La hora japonesa en el Perú.

(Post publicado originalmente en el Facebook de Jiritsu, 18 de noviembre de 2018).

martes, 16 de octubre de 2018

Seikatsu shukan byo: cuando nos enfermamos por nuestro estilo de vida

En Japón, un estudio ha concluido que sus adultos mayores gozan de mejor condición física que los jóvenes. Detrás de esta afirmación, se esconde un preocupante estilo de vida que amenaza la salud de estos “futuros adultos mayores” quienes, con el tiempo, padecerán de enfermedades crónicas que no tienen relación con el deterioro propio del envejecimiento. Son las denominadas seikatsu shukan byo, que significa literalmente “enfermedades relacionadas con el estilo de vida”. 
Entre estas enfermedades figuran las cardiopatías isquémicas (enfermedades coronarias), accidentes cerebrovasculares (infartos cerebrales) y las EPOC (enfermedades pulmonares obstructivas crónicas), que son además las 3 principales causas de mortalidad en el mundo según la Organización Mundial de la Salud (OMS). 

Imagen de Duskin Co.
Japón: Prueba Anual del Estado Físico 
Desde 1964, año en que se celebraron los Juegos Olímpicos en Japón, el Ministerio de Educación, Cultura, Deportes, Ciencia y Tecnología organiza todos los años el Estudio Anual de la Condición Física y Habilidad Atlética (Tairyoku Undō Nōryoku Chōsa) con el fin de evaluar la salud física de los japoneses entre 6 a 79 años. 

Para las pruebas específicas, se agrupan a los participantes en 4 categorías, según la edad: 6-11 (niños de escuela primaria), 12-19 (adolescentes y jóvenes de la escuela secundaria y universidad), 20-64 (adultos) y 65 a 79 años (adultos mayores). Para esta última categoría (65-79 años), las pruebas se dividen en: prueba de ADL (actividades de la vida diaria), fuerza de agarre, abdominales, prueba de flexibilidad (tocarse la punta de los pies mientras está sentado), prueba de equilibrio (sostenerse sobre una pierna manteniendo los ojos abiertos), caminata de 10 m con obstáculos y caminata de 6 minutos. 
Algunas de estas pruebas sirven también para descartar posible deterioro cognitivo (demencia) o lesiones cerebrales (derrames o accidentes cerebrovasculares), como la prueba de equilibrio (sostenerse sobre una pierna con los ojos abiertos). 

En este estudio, que fue realizado entre mayo y octubre del año pasado, se corroboró la falta de interés de las mujeres jóvenes (desde chicas de secundaria hasta mujeres en sus 40 años) para hacer ejercicios. Por otro lado, se destacó la iniciativa de los adultos mayores, en donde más del 60% de sus participantes afirmaron ejercitarse una vez a la semana como mínimo. Al parecer, los adultos mayores tienen una mayor conciencia en la salud física. 

Enfermedades relacionadas con el estilo de vida 
En estos estudios anuales, los participantes pueden ver reflejado su propio estilo de vida y como éste afecta su salud. Por los malos hábitos alimenticios, el sedentarismo y el consumo de alcohol y cigarrillos podemos desarrollar enfermedades relacionadas con el estilo de vida, que no son comunicables (no son contagiosas), son crónicas (larga duración y avance lento) y algunas de ellas son asintomáticas (no presentan síntomas notorios de alerta temprana). 

En Japón, la diabetes, la hipertensión, la hiperlipidemia (exceso de grasa en la sangre), la obesidad, el cáncer, la gota, el infarto cerebral y las cardiopatías eran consideradas como “enfermedades de adulto” (seijin byo), propias del envejecimiento. Sin embargo, desde 1996, se prefiere usar el término “seikatsu shukan byo” (enfermedades relacionadas con el estilo de vida), porque se descubrió que su causa radica generalmente en el estilo de vida de la persona.

Recomendaciones para cada factor de riesgo 
Para disminuir la incidencia de estas enfermedades, se recomienda lo siguiente: 

Malos hábitos alimenticios: En promedio, los japoneses consumen 10.4 g de sal al día, cuando lo recomendable es 5 g de sal al día como máximo, según la OMS. Entre las fuentes más comunes de sodio están el miso, los tsukemono (encurtidos), la salsa de soya, los fideos instantáneos y alimentos procesados. Se recomienda reducir su consumo y consumir más vegetales y frutas, que por su contenido de potasio ayuda a eliminar el sodio. Además, tras la Segunda Guerra Mundial y la introducción de la comida occidental, la dieta japonesa ha experimentado algunos cambios, en donde se prefiere más las grasas (carne, huevos, lácteos y aceites) que los carbohidratos (tubérculos y arroz) así como la proteína animal que la vegetal. 

Según la campaña japonesa Kenko Nippon21, la dosis diaria recomendada de vegetales y frutas es de 350 g, aunque el promedio real de un adulto permanece en 286.5 g (para el año 2012). 
Poca o nula actividad física: 
Según la OMS, la inactividad física es el cuarto factor de riesgo más alto de fallecimiento en el mundo, seguido de la hipertensión (13%), el cigarrillo (9%) y la hiperglicemia (6%). Pero con caminar, uno ya está haciendo ejercicio. Una antigua campaña publicitaria japonesa recomendaba caminar 10 000 pasos por día. La razón era el podómetro “manpokei” (“medidor de 10 000 pasos”) que fue lanzado en 1964, a propósito de los Juegos Olímpicos. Este podómetro contabilizaba hasta un máximo de 10 000 pasos y ese fue el límite que fijó su creador Yoshiro Hatano: para estar sano hay que caminar 10 000 pasos al día, lo que equivale a unos 8 km o una caminata de 1 hora y 40 minutos. Como suena inalcanzable esta meta, se recomienda una caminata moderada diaria de 30 minutos como mínimo. 

Consumo de alcohol y cigarrillos: como principal causa de cáncer, enfermedades pulmonares y cardiovasculares así como diabetes, lo único que se recomienda es el consumo moderado del alcohol y evitar ser un fumador activo y también pasivo. Como dicen, envejecer es fácil, pero hacerlo con buena salud, depende más de nosotros. Un estilo de vida saludable retrasaría los síntomas de envejecimiento y disminuiría la incidencia de enfermedades crónicas, que a la larga será un alivio para nosotros, nuestra familia y también, nuestro bolsillo.

FUENTES: 
The Japan Times (2016, 2018), Organización Mundial de la Salud, Ministerio de Educación, Cultura, Deportes, Ciencia y Tecnología de Japón (2013), Japanese Nursing Association, Prefectura de Fukui.

(Artículo publicado originalmente en el diario Peru Shimpo el 14 de octubre de 2018)

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